13/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Axel Kicillof. Imagen: Web.
El escándalo patrimonial que envuelve al jefe de Gabinete, Manuel Adorni, sumó un nuevo capítulo cargado de ironías y críticas políticas. Esta vez fue el gobernador bonaerense Axel Kicillof quien salió al cruce de las explicaciones del funcionario nacional sobre el origen de más de 500 mil dólares declarados recientemente ante la Justicia.
Durante una actividad oficial en Ramallo, Kicillof cuestionó con dureza el tratamiento judicial del caso y aseguró que si una situación similar involucrara a un dirigente peronista, la reacción sería muy diferente. «Si fuera peronista estaría preso», lanzó ante los medios, en una frase que rápidamente generó repercusión.
Pero el momento más comentado llegó cuando se refirió a la explicación brindada por Adorni sobre los fondos incorporados a sus declaraciones juradas rectificadas. Con tono irónico, el gobernador afirmó que está «buscando un pendrive para la provincia», en referencia a los recursos que necesita la administración bonaerense, provocando risas entre los presentes.
Las declaraciones se producen en medio de una creciente controversia alrededor del funcionario nacional, quien enfrenta cuestionamientos por la evolución de su patrimonio y por las explicaciones ofrecidas sobre ahorros no declarados y operaciones vinculadas a criptomonedas.
Mientras tanto, la presión política también crece en el Congreso. Diversos bloques opositores impulsan una ofensiva parlamentaria para que Adorni dé explicaciones públicas sobre su situación patrimonial. Legisladores de distintas fuerzas solicitaron una sesión especial para debatir una moción de censura e interpelar al jefe de Gabinete.
La figura de Adorni quedó en el centro de la tormenta luego de reconocer públicamente la existencia de ahorros mantenidos fuera del circuito formal y de intentar justificar la aparición de una importante suma de dinero en su patrimonio. Las explicaciones no lograron apagar la polémica y el caso continúa alimentando cuestionamientos tanto desde la oposición como desde sectores que hasta hace poco respaldaban al Gobierno.
Con investigaciones judiciales en marcha, pedidos de explicaciones en el Congreso y nuevas críticas políticas, el escándalo amenaza con convertirse en uno de los mayores dolores de cabeza para la administración de Javier Milei.







