16/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
TRANSNOA volvió a quedar en el centro de las críticas tras un nuevo corte de energía que dejó sin servicio a localidades de los departamentos Orán y San Martín. Aunque esta vez el apagón duró apenas 28 minutos, el episodio reavivó una pregunta que miles de usuarios del norte argentino se hacen cada vez que se quedan a oscuras: ¿cómo puede una empresa que recauda cifras multimillonarias seguir ofreciendo un servicio tan deficiente?
La falla se produjo el pasado domingo por el desenganche de una línea de alta tensión en el tramo San Pedro-Libertador General San Martín, en Jujuy. El incidente volvió a exponer la fragilidad de una infraestructura que acumula antecedentes alarmantes. En septiembre de 2025, una avería en un transformador dejó durante días a pobladores de La Unión y Rivadavia Banda Sur dependiendo de generación de emergencia para no quedar completamente sin luz ni agua.
Mientras los usuarios pagan religiosamente sus facturas, más del 5% de esos montos termina destinado al transporte de energía. Se trata de miles de millones de pesos que deberían garantizar mantenimiento, inversiones y un servicio confiable. Sin embargo, los cortes continúan repitiéndose con una frecuencia que ya dejó de sorprender para convertirse en una costumbre inaceptable.
Solo en Salta, el sistema de transporte eléctrico recauda alrededor de 28.000 millones de pesos anuales. De esa cifra, unos 17.000 millones corresponden a TRANSNOA por la operación y mantenimiento de líneas de alta tensión. A eso se suman los ingresos que la empresa obtiene en Tucumán, Jujuy, Santiago del Estero, Catamarca y La Rioja, lo que multiplica exponencialmente los recursos que maneja.
Frente a los reiterados apagones, el Ente Regulador de los Servicios Públicos de Salta presentó desde octubre de 2025 siete denuncias administrativas contra la compañía. En varias de ellas se acusó a la transportista de mantener una logística insuficiente para operar y reparar las líneas bajo su responsabilidad. Incluso se avanzó con una denuncia penal por presuntos delitos vinculados a fraude, malversación y enriquecimiento ilícito.
Las críticas apuntan también a la falta de personal y equipamiento. Según cuestionó el organismo provincial, TRANSNOA cuenta con apenas 384 empleados para atender más de 6.000 kilómetros de líneas distribuidas en seis provincias. La escasez de vehículos, grúas y recursos técnicos agrava una situación que deja a miles de familias expuestas cada vez que ocurre una falla.
La presión política llegó hasta el gobernador Gustavo Sáenz, quien reclamó auditorías y sanciones ejemplares contra la empresa. Sin embargo, hasta ahora las consecuencias parecen insignificantes frente al volumen económico que mueve la transportista.
En febrero, directivos de TRANSNOA prometieron inversiones por 7 millones de dólares destinadas a reforzar la red, incorporar tecnología de telecomando, instalar sistemas de respaldo y mejorar la estabilidad energética del NOA. Meses después, los usuarios siguen esperando resultados concretos mientras los cortes continúan apareciendo en el horizonte.
Como si las fallas operativas no fueran suficientes, la empresa atraviesa además una polémica reestructuración societaria. El control quedó en manos de nuevos accionistas, Diego Castro y Melitón López, tras una serie de movimientos empresariales que despertaron interrogantes sobre quiénes administran realmente uno de los servicios más sensibles para millones de habitantes del norte argentino.
Por ahora, la ecuación parece simple y preocupante: millones de pesos ingresan cada año, las promesas de inversión se acumulan y los apagones siguen castigando a los usuarios. Las multas llegan, pero para muchos son apenas un costo menor dentro de un negocio multimillonario que continúa funcionando entre sombras.






