16/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Milei y Caputo, en menos de año y medio de flexibilización del cepo se fugaron casi u$s60.000 millones. Imagen: Web.
La salida de dólares de la economía argentina volvió a encender todas las alarmas. En apenas un año y medio de flexibilización cambiaria, la fuga de divisas ya roza los 60.000 millones de dólares, una cifra que equivale a cerca del 60% de todo lo que salió del país durante los cuatro años del gobierno de Mauricio Macri.
Los números muestran una tendencia preocupante. Desde que el Gobierno comenzó a aflojar las restricciones para la compra de moneda extranjera, los ahorristas adquirieron más de 50.000 millones de dólares para atesoramiento. A esa cifra se suman otros miles de millones girados al exterior por grandes empresas en concepto de utilidades, llevando el total cerca de los 60.000 millones.
El fenómeno no es nuevo. Los críticos del plan económico sostienen que se repite una fórmula conocida: dólar relativamente barato, tasas de interés elevadas y fuerte incentivo para que los capitales especulativos entren, obtengan ganancias y luego salgan del país en moneda dura.
La magnitud de la salida de divisas sorprende incluso cuando se la compara con uno de los principales generadores de dólares de la economía argentina. En los últimos 16 meses, la compra de dólares por parte de ahorristas superó el ingreso de divisas proveniente del sector agroexportador, históricamente considerado el gran proveedor de moneda extranjera.
El problema no termina ahí. Mientras los dólares salen del sistema, el Banco Central enfrenta crecientes dificultades para acumular reservas. El propio ministro de Economía, Luis Caputo, reconoció recientemente que el desafío no pasa solamente por conseguir divisas, sino por lograr que permanezcan dentro de las reservas de la autoridad monetaria.
Economistas advierten que la situación podría agravarse si se profundiza la apertura cambiaria. Con salarios golpeados, consumo deprimido y una economía que todavía no logra despegar de manera sostenida, una eventual recuperación requerirá más importaciones y, por lo tanto, una mayor demanda de dólares.
Además, el horizonte financiero presenta otro desafío. Durante el próximo año deberán afrontarse vencimientos de deuda externa por decenas de miles de millones de dólares entre capital e intereses. En ese escenario, la capacidad de acumular reservas aparece como una de las principales preocupaciones para la estabilidad económica.
La discusión de fondo gira alrededor de una pregunta cada vez más incómoda: ¿puede sostenerse un esquema donde los dólares salen más rápido de lo que ingresan? Mientras la dolarización de los ahorros sigue creciendo y las reservas continúan bajo presión, el debate sobre la sustentabilidad del modelo económico vuelve a ocupar el centro de la escena política y financiera del país.






