ATACAN LA MEMORIA EN SALTA: Dstruyen placa de estudiante desaparecido durante la dictadura

23/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: La placa en memoria del estudiante tartagalense Imagen: Gentileza María Alaniz.
La memoria volvió a ser golpeada en Salta. La Asociación de Docentes e Investigadores de la Universidad Nacional de Salta (ADIUNSa) denunció la destrucción de la placa que homenajeaba a Ángel Esteban Rodríguez Concha, estudiante universitario desaparecido y asesinado durante la última dictadura cívico-militar.

El gremio docente informó que el hecho ocurrió en los últimos días y advirtió que, por las características del daño provocado, todo indica que no se trató de un accidente sino de una acción deliberada contra un símbolo de memoria, verdad y justicia.

La placa había sido colocada en septiembre de 2023 por iniciativa de ADIUNSa en una parada de colectivos ubicada frente al acceso principal de la Universidad Nacional de Salta, en Avenida Bolivia, precisamente en el lugar donde fue encontrado el cuerpo de Rodríguez Concha en 1976.

Desde la organización sindical expresaron preocupación por el contexto en el que ocurrió el ataque y señalaron que estos hechos aparecen en un escenario marcado por discursos negacionistas vinculados al terrorismo de Estado.

«Estos hechos nos interpelan y nos obligan a redoblar la defensa de la memoria, la verdad y la justicia», sostuvo ADIUNSa.

La historia de Ángel Rodríguez Concha

Ángel Esteban Rodríguez Concha tenía 22 años y era estudiante de la carrera de Contador Público Nacional en la Facultad de Ciencias Económicas de la UNSa.

Había nacido en una zona rural del norte salteño y, como muchos jóvenes de esa región, debió trasladarse primero a Tartagal para poder continuar sus estudios secundarios y luego instalarse en la capital provincial para ingresar a la universidad.

Además de su formación académica, trabajaba como administrativo en la Policía de Salta, una función a la que había accedido luego de una convocatoria realizada por la propia fuerza para incorporar estudiantes universitarios.

El 23 de septiembre de 1976 fue secuestrado cuando salía de su vivienda ubicada sobre avenida San Martín al 1500, mientras se dirigía a su trabajo.

Al día siguiente, estudiantes encontraron su cuerpo abandonado en las inmediaciones del predio universitario. Tenía signos de tortura, estaba con los ojos vendados con su propia corbata y presentaba disparos en la cabeza.

Su asesinato quedó inscripto entre los crímenes cometidos durante la última dictadura y forma parte de la memoria histórica de la comunidad universitaria salteña.

«La memoria no se destruye»

Tras conocer la destrucción de la placa, ADIUNSa anunció que será repuesta y convocó a realizar un acto de reivindicación para homenajear nuevamente a los estudiantes y trabajadores de la universidad víctimas del terrorismo de Estado.

«Vamos a realizar un acto para reivindicar, una y mil veces, a nuestrxs compañerxs desaparecidxs de la UNSa», expresó el gremio.

Además, reclamó un compromiso permanente del Estado, la universidad y la sociedad para proteger los sitios de memoria.

«Los sitios de memoria necesitan compromiso y cuidado permanente», señaló la organización, y remarcó: «Porque la memoria no se destruye».

La entidad también pidió que estos espacios sean preservados como herramientas de construcción colectiva para las nuevas generaciones.

El reclamo de la familia

Norma, hermana de Ángel Rodríguez Concha, recordó que su hermano conocía el peligro que atravesaban quienes eran perseguidos por la dictadura.

Según relató, él sabía que otros compañeros ya habían sido desaparecidos y era consciente de la situación represiva que atravesaba el país.

«Tenía sus compañeritos que habían desaparecido incluso, él sabía que podía pasarle algo. Aun así tuvo el coraje y la valentía para no escapar del país y afrontar este problema», expresó.

Su testimonio vuelve a poner en primer plano una historia atravesada por el miedo, la resistencia y la búsqueda de justicia que continúa décadas después.

Un ataque contra un símbolo colectivo

La destrucción de la placa no representa solamente un daño material. Para la comunidad universitaria, se trata de una agresión contra un espacio que buscaba mantener presente una historia que durante años intentó ser silenciada.

Mientras ADIUNSa prepara la reposición del homenaje, la denuncia vuelve a abrir el debate sobre la necesidad de proteger los lugares vinculados con la memoria histórica.

En Salta, donde todavía resuenan las historias de quienes fueron perseguidos, desaparecidos y asesinados durante la dictadura, la respuesta del movimiento universitario fue contundente: reconstruir aquello que intentaron romper.

Porque, como señalaron desde el gremio docente, la memoria puede ser atacada, pero no puede ser destruida.