La mitad de los trabajadores de Salta es informal

10/08/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Ilustrativa. Web.
Un informe de la UNSa reveló que el 51% de los ocupados del Gran Salta trabaja en condiciones informales. La situación golpea especialmente a quienes tienen menores ingresos, trabajadores por cuenta propia y sectores como construcción, servicio doméstico y gastronomía.

La informalidad laboral continúa siendo uno de los principales problemas del mercado de trabajo de Gran Salta. Durante el primer trimestre de 2026, el 51% de las personas ocupadas trabajaba sin empleo formal, según un informe del Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Universidad Nacional de Salta (UNSa).

El estudio fue elaborado a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del INDEC y analiza la evolución del mercado laboral entre el cuarto trimestre de 2023 y los primeros tres meses de 2026.

Aunque el indicador registró una mejora respecto de los períodos anteriores, los investigadores advierten que todavía es prematuro hablar de un cambio estructural.

El máximo de la serie se había registrado en el tercer trimestre de 2024, cuando la informalidad llegó al 56,6%. Desde entonces comenzó una reducción gradual hasta alcanzar el 51% actual.

La informalidad golpea especialmente al cuentapropismo

La situación cambia considerablemente según la categoría ocupacional.

Entre los trabajadores por cuenta propia, la informalidad llega al 76,7%, mientras que entre los asalariados alcanza al 39,3%. En el caso de patrones y empleadores, el indicador se ubica en 29,2%.

El cuentapropismo, además, mostró una mejora respecto del trimestre anterior: pasó de una informalidad del 80,5% al 76,7%.

El dato refleja una de las características más persistentes del mercado laboral salteño: una elevada proporción de personas que trabajan fuera de relaciones laborales formales y sin los mecanismos de protección asociados al empleo registrado.

Tener más horas de trabajo no garantiza formalidad

El informe también encontró una relación entre la situación laboral y la cantidad de horas trabajadas.

Durante el primer trimestre del año, el 51,6% de los ocupados tenía una ocupación plena, mientras que el 34,1% estaba sobreocupado, es decir, trabajaba más horas de las consideradas habituales.

Los subocupados representaron el 7% y otro 7,4% correspondió a personas que no trabajaron durante la semana de referencia.

El estudio señala que quienes están subocupados presentan de manera sistemática niveles elevados de informalidad, una combinación que evidencia la relación entre precariedad horaria y falta de cobertura previsional.

La educación marca una diferencia enorme

Uno de los contrastes más fuertes aparece al analizar el nivel educativo.

Entre quienes cuentan con estudios superiores completos, la informalidad alcanza al 18,2%. En cambio, entre quienes no terminaron la secundaria llega al 74,4%.

También se registran tasas elevadas entre quienes tienen primaria incompleta o completa, con 71,8% y 73,5%, respectivamente.

Entre quienes terminaron la secundaria, la informalidad baja al 56,4%, mientras que entre quienes tienen estudios superiores incompletos se ubica en el 52%.

Los datos muestran una relación clara: a mayor nivel educativo, menor exposición al trabajo informal.

Construcción y servicio doméstico, entre los sectores más afectados

La actividad económica también determina fuertemente las posibilidades de acceder a un empleo registrado.

La construcción encabeza el ranking del Gran Salta con una informalidad del 83,8%.

Le siguen otras actividades de servicios, con el 76,1%; el servicio doméstico, con el 70,9%; y hoteles y restaurantes, con el 70,2%.

También presentan niveles elevados la industria manufacturera, con 65,6%; transporte y almacenamiento, con 63,3%; comercio, con 61%; y agricultura y pesca, con 52,6%.

En el extremo opuesto aparece la Administración Pública y Defensa, con una informalidad del 4,1%.

El informe aclara que algunos valores sectoriales extremadamente bajos deben analizarse con cautela debido al reducido tamaño de determinadas muestras.

Los trabajadores con menores ingresos son los más informales

El dato más contundente surge al cruzar la condición laboral con los ingresos.

Entre el 20% de los trabajadores que menos ganan, la informalidad alcanza un impactante 89,3%.

La proporción disminuye a medida que aumentan los ingresos: 79,9% en el segundo quintil, 51,9% en el tercero, 25,1% en el cuarto y apenas 12,2% entre el 20% de mayores ingresos.

La diferencia entre ambos extremos alcanza los 77,1 puntos porcentuales.

La desigualdad también aparece en los ingresos laborales medios. El primer quintil registra un ingreso promedio de $279.394, mientras que el quinto alcanza los $2.750.590.

El panorama muestra así una doble desventaja: quienes menos ganan son también quienes tienen mayores probabilidades de trabajar en la informalidad.

La brecha entre hombres y mujeres se redujo

En materia de género, el primer trimestre de 2026 mostró una diferencia mucho menor que en períodos anteriores.

La informalidad alcanzó al 51,5% de las mujeres y al 50,6% de los varones, una brecha de apenas 0,9 puntos porcentuales.

Sin embargo, el informe advierte que este resultado representa un cambio brusco respecto de la trayectoria previa. En el tercer trimestre de 2025, por ejemplo, la diferencia había llegado a 9,6 puntos porcentuales.

Por eso, los investigadores plantean que serán necesarios nuevos relevamientos para determinar si la reducción constituye una tendencia sostenida.

Un problema que va más allá del empleo

El informe del IIE-UNSa advierte que la informalidad no debe analizarse solamente como una característica del mercado laboral.

La falta de registración también tiene consecuencias sobre la protección previsional, el acceso al crédito, la recaudación y la capacidad de planificación económica de los hogares.

Aunque el 51% representa una mejora respecto del máximo registrado en 2024, todavía significa que uno de cada dos ocupados del Gran Salta trabaja en condiciones informales.

Y detrás de ese promedio existen diferencias profundas: la informalidad alcanza al 76,7% de los cuentapropistas, al 83,8% de los trabajadores de la construcción y al 89,3% de quienes se encuentran en el nivel más bajo de ingresos.

El próximo relevamiento permitirá determinar si la caída registrada durante el primer trimestre marca un cambio de tendencia. Por ahora, los datos de la UNSa muestran que la informalidad continúa siendo un problema estructural y estrechamente ligado a la desigualdad laboral y económica de Gran Salta.