Empleo formal en crisis: cuesta permanecer en un trabajo

29/08/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: La i nterminable fila para encontar un trabajo. Imagen: Archivo.
El mercado laboral argentino muestra un fuerte deterioro: solo 76 de cada 100 trabajadores que tenían un empleo privado registrado a comienzos de 2025 continuaron en esa condición un año después. Además, 8 de cada 10 desocupados que consiguieron trabajo durante 2026 lo hicieron en la informalidad.

La crisis del empleo en Argentina ya no se mide únicamente por la cantidad de puestos registrados que se pierden. Los datos oficiales muestran otro problema cada vez más evidente: quienes consiguen trabajo tienen mayores dificultades para acceder a un empleo formal y quienes ya lo tienen enfrentan una creciente inestabilidad.

Un informe elaborado a partir de datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH-INDEC) y analizado por la Gerencia de Estudios Económicos del Banco Provincia reveló que la fragilidad laboral alcanzó uno de sus niveles más elevados de la última década.

De cada 100 asalariados privados registrados durante el primer trimestre de 2025, apenas 76 continuaron en esa condición doce meses después. El indicador había sido de 80 durante 2024-2025 y de 79 durante la crisis de 2018-2019.

Ocho de cada diez nuevos empleos son informales

Uno de los datos más preocupantes aparece al analizar qué sucede con quienes pierden un empleo y vuelven a insertarse en el mercado laboral.

Entre los trabajadores que quedaron desocupados durante 2024-2025 y consiguieron algún empleo durante 2026, solo el 20% logró ingresar a un puesto registrado.

El 80% restante tuvo que incorporarse al mercado informal para generar ingresos.

Esto significa que la recuperación del empleo no necesariamente implica una mejora en las condiciones laborales. Por el contrario, una parte importante de los nuevos puestos se genera sin estabilidad, protección laboral ni los derechos asociados al empleo registrado.

Más de 235 mil empleos registrados destruidos

La evolución del empleo formal también refleja el impacto del actual modelo económico.

Entre noviembre de 2023 y abril de 2026 se perdieron más de 235.000 puestos asalariados privados registrados, una caída del 3,7%, de acuerdo con datos de la Secretaría de Trabajo.

La contracción incluso supera la registrada durante la crisis de 2018-2019, cuando el empleo privado registrado había retrocedido un 2,7%.

En el mismo período también desaparecieron más de 70.000 empleos públicos y más de 20.000 puestos de trabajadores de casas particulares.

El único segmento que mostró crecimiento fue el monotributo, que incorporó alrededor de 150.000 personas.

La informalidad alcanza un máximo histórico

El deterioro también se observa en la composición general del mercado laboral.

Entre el primer trimestre de 2024 y comienzos de 2026, la participación del empleo asalariado privado registrado cayó del 32,4% al 30,5% del total de ocupados.

En cambio, los asalariados informales aumentaron su participación del 26,4% al 27,2%, mientras que el trabajo por cuenta propia pasó del 25% al 28%.

Según el análisis del Banco Provincia, los trabajadores asalariados informales ya representan una proporción récord dentro del conjunto de asalariados de las últimas dos décadas.

Trabajar no alcanza para salir de la crisis

El problema también se refleja en las estadísticas de actividad y empleo.

Durante los últimos tres años, la tasa de actividad pasó del 48,3% al 48,6%. Sin embargo, ese aumento no estuvo acompañado por una expansión equivalente del empleo formal ni por una recuperación significativa del poder adquisitivo.

La explicación está vinculada a una necesidad cada vez mayor de los hogares de generar nuevas fuentes de ingresos para compensar la pérdida de poder de compra.

El resultado es un mercado laboral donde más personas buscan trabajar, pero una proporción creciente termina encontrando empleos informales o precarios.

Un golpe al consumo y al mercado interno

La precarización laboral no afecta solamente a los trabajadores. También tiene consecuencias sobre el conjunto de la economía.

Los ingresos más bajos y la falta de estabilidad reducen la capacidad de consumo de los hogares, lo que termina golpeando especialmente a las empresas y comercios que dependen del mercado interno.

Desde el Banco Provincia advirtieron que resulta difícil imaginar una recuperación fuerte del consumo mientras continúe la pérdida de poder adquisitivo.

A esto se suma el ajuste del gasto público y las dificultades de acceso al crédito para las familias, en un contexto marcado además por elevados niveles de morosidad.

Así, el escenario laboral deja una señal contundente: cada vez resulta más difícil conseguir un empleo registrado y también permanecer en él.

Mientras el Gobierno sostiene su discurso de recuperación económica, los datos muestran un mercado laboral donde el empleo formal pierde peso y la informalidad avanza como una de las principales alternativas para quienes necesitan trabajar.