31/08/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
El sistema tributario argentino continúa cargando buena parte del peso sobre el consumo, que impacta con mayor fuerza en los hogares de menores ingresos. Un informe de Fundar señala que el 54,9% de la recaudación proviene de impuestos sobre bienes y servicios, mientras el Gobierno redujo tributos que afectan principalmente al patrimonio y a sectores de mayores ingresos.
La prometida reducción de impuestos del gobierno de Javier Milei no se tradujo, hasta ahora, en un alivio equivalente para los sectores de menores ingresos. Por el contrario, la estructura tributaria argentina continúa apoyándose fuertemente en impuestos al consumo, que terminan teniendo un impacto proporcionalmente mayor sobre quienes destinan casi todo lo que ganan a comprar bienes y servicios.
Un informe de la fundación Fundar expone la dimensión del problema: el 54,9% de la recaudación tributaria argentina proviene de impuestos indirectos vinculados con el consumo y las operaciones de bienes y servicios.
En cambio, los impuestos sobre los ingresos representan apenas el 16,2%, mientras que los tributos sobre la propiedad aportan solamente el 2,4% de la recaudación.
El resultado es un sistema considerado regresivo, porque quienes tienen menores ingresos terminan destinando una proporción mayor de sus recursos al pago de impuestos.
Los sectores de menores ingresos pagan proporcionalmente más
La diferencia queda expuesta al comparar los extremos de la distribución de ingresos.
De acuerdo con el estudio citado, el 10% de la población con menores ingresos destina más del 35% de lo que percibe al pago de impuestos. En el extremo opuesto, el 10% de mayores ingresos destina menos del 25%.
El principal factor detrás de esta diferencia es el peso de los impuestos al consumo, especialmente el IVA.
Los hogares de menores recursos utilizan una porción mucho mayor de sus ingresos para consumir alimentos, productos y servicios básicos. Por eso, aunque nominalmente paguen menos impuestos que los sectores de mayores ingresos, la carga representa una proporción mucho más elevada de sus recursos.
La Argentina se aleja de los países desarrollados
La estructura impositiva argentina también presenta una marcada diferencia respecto de los países de la OCDE.
Mientras en Argentina los impuestos sobre bienes y servicios representan el 54,9% de la recaudación, en el promedio de los países de la OCDE alcanzan el 31,2%.
En esos países, además, los impuestos vinculados con ingresos y propiedades tienen un peso considerablemente mayor: representan en conjunto el 40,3% de la recaudación.
El sistema argentino, en cambio, depende mucho más del consumo para sostener los ingresos del Estado.
Más de $4 billones menos en Bienes Personales e Internos
La orientación de las reducciones impositivas aplicadas durante la gestión de Milei también genera controversia.
Según un cálculo del Instituto Argentina Grande, en el último año el Estado dejó de recaudar más de $4 billones por modificaciones en impuestos que impactan especialmente sobre sectores de mayor capacidad económica.
La mayor parte corresponde a Bienes Personales, con unos $3,3 billones de menor recaudación. Entre las modificaciones se encuentra la reducción progresiva de las alícuotas y el fuerte aumento del mínimo no imponible, que actualmente se ubica en $385 millones.
También se estima una pérdida de $945.000 millones en Impuestos Internos, luego de las reducciones aplicadas a determinados bienes, entre ellos objetos suntuarios, vehículos de gama media y alta, embarcaciones y aeronaves.
También bajaron las retenciones al campo
La política tributaria del Gobierno también incluyó reducciones de los derechos de exportación para diferentes productos agropecuarios.
En el caso de la soja, las retenciones bajaron del 33% al 24%. Para el maíz, pasaron del 12% al 8,5%, mientras que en el trigo descendieron del 12% al 7,5%.
También hubo reducciones para la carne y algunas actividades industriales.
El sector agropecuario, además, mostró un crecimiento del 4,6% interanual a junio de 2026, según los datos citados del INDEC.
La presión tributaria bajó, pero la discusión sigue
El Gobierno sostiene que su política permitió reducir la presión impositiva. Según cálculos del Instituto Argentino de Análisis Fiscal (IARAF), la presión tributaria pasó del 23% al 20,8% del PBI en dos años.
Pero el debate no pasa solamente por cuánto recauda el Estado, sino por quién soporta esa carga.
Una reducción de la presión tributaria puede beneficiar de manera muy diferente a un trabajador que consume la mayor parte de sus ingresos y a una persona con un patrimonio elevado.
El FMI apunta a los monotributistas
La discusión podría adquirir una nueva dimensión si avanza una de las propuestas planteadas por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
El organismo viene reclamando cambios en el régimen de los monotributistas, particularmente para incrementar sus aportes al sistema previsional.
La propuesta genera preocupación porque una parte de los trabajadores monotributistas se encuentra en situaciones de precarización laboral y podría enfrentar una mayor carga contributiva.
El Gobierno prometió revisar el sistema tributario hacia fines de 2027.
Inocencia Fiscal y el debate por la evasión
Otro de los puntos que generó controversia fue el proyecto denominado Inocencia Fiscal II, que recibió media sanción en la Cámara de Diputados.
Desde sectores de la oposición cuestionaron la iniciativa y sostuvieron que podría facilitar la utilización de fondos no declarados y dificultar el control sobre el origen del dinero.
En paralelo, el titular de ARBA, Cristian Girard, planteó la necesidad de avanzar hacia un sistema donde los impuestos directos tengan mayor peso y se fortalezca la lucha contra la evasión.
El argumento es que una mayor fiscalización podría permitir reducir la presión sobre quienes efectivamente cumplen con sus obligaciones, en lugar de sostener un esquema donde el consumo continúa siendo una de las principales fuentes de recaudación.







