14/09/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Casa Argentina en París. Imagen: Web.
El director de la Casa Argentina en París, Santiago María Guillermo Adolfo Muzio, dejó su cargo luego de una gestión marcada por fuertes cuestionamientos, denuncias de persecución ideológica y controversias vinculadas con el funcionamiento de la residencia argentina en la capital francesa.
La salida se produjo pocos días antes de la prevista visita de Javier Milei a Francia, donde el Presidente participará de actividades vinculadas con la Paris Week, programada para el 30 de septiembre. El caso había comenzado a generar repercusiones en Francia y preocupación diplomática.
Muzio será reemplazado por Alfredo Mario Soto, profesor universitario y especialista en Derecho Internacional Privado, según informaron fuentes oficiales.
Uno de los episodios que más críticas generó durante su gestión fue el retiro de una placa que recordaba a los desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado argentino. La decisión ocurrió en el marco de reformas realizadas en la Casa Argentina y provocó una fuerte reacción entre residentes y organizaciones vinculadas con la memoria.
Denuncias contra la gestión de Muzio
La Casa Argentina funciona dentro de la Cité Internationale Universitaire de París, un complejo que reúne residencias de distintos países y que recibe a estudiantes, investigadores y artistas de diferentes nacionalidades.
Durante los últimos meses, residentes argentinos denunciaron un clima de presunta persecución política e ideológica. También cuestionaron restricciones para utilizar espacios comunes y señalaron que la convivencia dentro de la residencia se había deteriorado considerablemente.
Las críticas no quedaron limitadas a los residentes. Más de 1.000 académicos, escritores y artistas de Argentina, Francia y otros países firmaron una carta en la que reclamaron la salida de Muzio.
En ese documento también se plantearon cuestionamientos por presuntas irregularidades en reformas edilicias y falta de claridad en el manejo de fondos. Los firmantes reclamaron una auditoría administrativa, contable y técnica sobre el funcionamiento de la institución.
La placa de los desaparecidos, uno de los puntos más sensibles
Uno de los principales focos de conflicto fue el retiro de una placa instalada en homenaje a los 30.000 desaparecidos y víctimas del terrorismo de Estado.
El hecho ocurrió en febrero, según las denuncias difundidas por residentes. Posteriormente, estudiantes argentinos organizaron un homenaje en la Casa de Alemania, mientras que la propia fundación que administra la Cité Universitaire colocó otra placa similar dentro del campus.
El conflicto se profundizó después del acto por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, realizado el 24 de marzo.
Según las denuncias, 13 residentes argentinos que participaron de esa actividad fueron posteriormente expulsados de la Casa Argentina. Algunos pudieron ser alojados en otras residencias de la Cité Universitaire.
Uno de los afectados, Salvador Calanni, describió lo ocurrido como una persecución política. Calanni, además, contaba con una beca Marie Skłodowska-Curie, uno de los principales programas de investigación de la Unión Europea.
El vínculo de Muzio con sectores de la ultraderecha
Las críticas también estuvieron relacionadas con el perfil político del ahora exdirector.
Muzio había dirigido desde 2020 la sede de Madrid del Instituto de Ciencias Sociales, Económicas y Políticas (ISSEP), una institución privada fundada por Marion Maréchal, dirigente de la derecha francesa y sobrina de Marine Le Pen.
Durante su llegada a la Casa Argentina, Muzio tampoco suscribió la Carta de Valores de la Cité Universitaire, documento que establece principios vinculados con los derechos humanos, la vida privada y la no discriminación.
El propio Muzio explicó públicamente que no podía firmar el documento porque incluía referencias a la igualdad de género y a la orientación sexual. También sostuvo que buscaba modificar el perfil de la Casa y terminar con lo que definió como la influencia de la “extrema izquierda” y la denominada “ideología woke”.
Francia había pedido explicaciones
La controversia llegó incluso a las autoridades parisinas.
El 30 de julio, el Ayuntamiento de París pidió al canciller francés, Jean-Noël Barrot, que investigara la situación en la Casa Argentina y que abordara el tema con el Gobierno argentino.
La preocupación adquirió una dimensión diplomática debido a que la Casa Argentina forma parte de una institución internacional con presencia de estudiantes e investigadores de numerosos países.
Desde la administración de la Cité Universitaire también se reclamó una solución. Laurent Schneider, presidente de la conferencia de directores de las residencias, señaló que la situación había generado una pérdida de confianza.
La preocupación no se limitaba al funcionamiento interno. También existía inquietud por el uso de las instalaciones para actividades vinculadas con sectores políticos de extrema derecha.
Una Casa con casi un siglo de historia
La Casa Argentina fue inaugurada en 1928 y tiene capacidad para aproximadamente 80 residentes. Forma parte de la Cité Internationale Universitaire de París, creada en 1925 como un espacio destinado al intercambio cultural y académico internacional.
Por sus instalaciones pasaron importantes figuras de la cultura argentina, entre ellas Julio Cortázar.
Actualmente, los residentes pagan entre 620 y 1.210 euros mensuales, según las condiciones de alojamiento. La residencia había construido durante décadas una reputación vinculada con actividades culturales, académicas y de integración.
Las denuncias de los últimos años, sin embargo, modificaron esa imagen.
Residentes consultados por medios franceses describieron un ambiente de miedo, vigilancia y restricciones. También señalaron dificultades para acceder a determinados espacios comunes y cuestionaron el manejo de la convivencia dentro de la residencia.
Una salida antes de la llegada de Milei
La renuncia de Muzio se conoció en un momento políticamente sensible para el Gobierno argentino.
Javier Milei tiene prevista una visita a Francia a finales de septiembre y comienzos de octubre, mientras que la Paris Week está programada para el 30 de septiembre.
La salida del director se produjo después de meses de denuncias que ya habían trascendido las fronteras argentinas y habían llegado a las autoridades francesas.
El exdirector de la Casa Argentina, Marcelo Balsells, consideró que el momento de la salida no sería casual y vinculó la decisión con la proximidad del viaje presidencial.
La interpretación es que el Gobierno buscó evitar que el conflicto en la residencia argentina se transformara en un nuevo foco de cuestionamientos durante la visita de Milei a Francia.
El conflicto todavía no está cerrado
La salida de Muzio no resuelve todos los problemas institucionales que rodean a la Casa Argentina.
La residencia depende directamente del Ministerio de Capital Humano argentino y presenta una particularidad respecto de otras casas de la Cité Universitaire: no cuenta con un consejo de administración integrado por representantes de la institución francesa.
Desde la década de 2010, la Cité U intenta regularizar esa situación jurídica, pero la cuestión depende también de acuerdos entre Argentina y Francia.
Mientras tanto, el conflicto ya tuvo repercusión política en París. Más de 2.700 personas solicitaron al Consejo de París que declarara “persona non grata” a Javier Milei, aunque el Ayuntamiento aclaró que esa decisión corresponde al Estado francés.
Con la renuncia de Muzio, el Gobierno argentino busca cerrar uno de los episodios más incómodos que rodearon a una institución oficial argentina en el exterior. La designación de Alfredo Mario Soto abre ahora una nueva etapa, aunque las denuncias sobre la gestión anterior y el funcionamiento de la Casa todavía permanecen bajo la lupa.







