Sáenz participó del Triduo del Milagro y la Iglesia pidió paz social

14/09/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: El gobernador Sáenz participó del primer día del Triduo del Milagro. Imagen: Prensa Gobierno de la Provincia de Salta.
El gobernador Gustavo Sáenz estuvo presente junto a su esposa Elena Cornejo en la primera jornada del Triduo de Pontificales. Durante la homilía, monseñor Darío Rubén Quintana reclamó mayor compromiso frente a la inseguridad, la violencia familiar y las adicciones que afectan a los jóvenes.

El gobernador Gustavo Sáenz participó este lunes de la primera jornada del Triduo de Pontificales del Milagro, una de las celebraciones religiosas más importantes de Salta. El mandatario estuvo acompañado por su esposa, Elena Cornejo, durante la misa realizada en la Catedral Basílica.

La celebración se desarrolló bajo el lema elegido para este año: “Señor del Milagro, Tú eres nuestra paz. Oramos para recibirla y servimos para darla”.

La misa estacional fue presidida por el obispo prelado de Cafayate, Darío Rubén Quintana, quien agradeció al arzobispo de Salta, Mario Antonio Cargnello, por la invitación a encabezar la celebración.

Un fuerte llamado por la paz social

Durante su homilía, Quintana puso el foco en distintas problemáticas que atraviesan a la sociedad salteña y reclamó renovar el compromiso con la paz social y la contención de los jóvenes.

El religioso habló de la inseguridad en los barrios, la violencia dentro de los hogares y el avance del consumo problemático de alcohol y drogas.

“Nos duele ver la inseguridad en nuestros barrios, la violencia dentro de tantos hogares donde faltan el respeto y el diálogo, y nos estremece ver cómo el alcohol y la droga destruyen la vida de nuestros jóvenes, empujándolos al sinsentido”.

Quintana también advirtió sobre una creciente intolerancia y agresividad en la convivencia cotidiana, y sostuvo que el mensaje de paz asociado a la Virgen del Milagro debe traducirse en acciones concretas.

“La paz debe traducirse en acciones”

Durante la ceremonia, el obispo remarcó que la paz que se busca mediante la oración no puede quedar únicamente en una expresión religiosa, sino que debe reflejarse en el comportamiento cotidiano y en el compromiso comunitario.

En ese sentido, destacó el trabajo de organismos estatales, instituciones y organizaciones de la sociedad civil destinadas a atender las distintas problemáticas sociales.

“Valoramos y apoyamos el esfuerzo de las instituciones, de las fuerzas de seguridad legítimas y de los centros de asistencia que trabajan para recuperar el orden, la justicia y cuidar a los más vulnerables”, expresó.

El religioso también planteó que las transformaciones sociales comienzan en los vínculos más cercanos.

“El verdadero cambio empieza en cada uno de nosotros cuando sanamos los vínculos familiares, educamos en el respeto y tendemos una mano para rescatar a un joven de las adicciones”, afirmó.

El mensaje a los miles de peregrinos

Otro de los ejes de la homilía estuvo relacionado con los miles de peregrinos que llegan cada año a la capital salteña desde distintos puntos de la provincia.

Quintana destacó especialmente el esfuerzo de quienes recorren largas distancias desde la Puna, los cerros y los Valles Calchaquíes para participar de las celebraciones del Milagro.

“Ellos no vienen a pedir lujos ni grandezas; vienen caminando en oración para recibir la paz en sus corazones, en sus familias y en sus hogares”, sostuvo.

En ese marco, destacó el carácter integrador de la celebración religiosa al señalar que “bajo el manto de la Virgen del Milagro no hay distinciones”.

Sáenz, Marocco y autoridades presentes

Además de Gustavo Sáenz, participaron de la misa el vicegobernador Antonio Marocco, funcionarios provinciales y municipales, autoridades eclesiásticas y representantes de las fuerzas de seguridad.

La primera jornada del Triduo se desarrolló en el marco de las celebraciones en honor al Señor y la Virgen del Milagro, una tradición profundamente arraigada en la provincia.

Las festividades recuerdan la intercesión atribuida a la Virgen del Milagro y la protección del Santo Cristo Crucificado durante los terremotos de 1692.

Desde entonces, los fieles salteños renuevan cada año su pacto de fidelidad y participan de las celebraciones para pedir protección para sus familias y hogares.

La jornada de este lunes volvió a combinar la dimensión religiosa del Milagro con un fuerte mensaje sobre inseguridad, violencia, adicciones, convivencia y protección de los sectores más vulnerables.