16/09/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Salta, Gustavo Herrera.
La caída del empleo privado y la pérdida de rentabilidad golpean con fuerza al comercio salteño. Gustavo Herrera advirtió que la presión tributaria, los costos y la falta de consumo están llevando a muchos negocios a reducir personal, cerrar o pasar a la informalidad.
El comercio atraviesa uno de sus momentos más complejos en Salta. La pérdida de empleo privado registrada durante junio y el cierre de locales encendieron nuevamente las alarmas entre los empresarios del sector.
Según datos de la Secretaría de Trabajo de la Nación, Salta perdió 2.978 empleos privados formales en un año, mientras que en junio se registraron otros 222 puestos menos respecto de mayo. La provincia cerró el primer semestre con 116.400 trabajadores asalariados registrados en el sector privado, el nivel más bajo desde marzo de 2020.
El presidente de la Cámara de Comercio e Industria de Salta, Gustavo Herrera, sostuvo que el comercio está entre las actividades más afectadas y vinculó la pérdida de puestos laborales con el cierre de negocios.
“Se van perdiendo puestos de trabajo y se van perdiendo comercios”, afirmó en diálogo con Radio Salta.
La presión impositiva deja a los comercios sin margen
Herrera apuntó contra la estructura de costos que enfrentan los comerciantes. Entre los principales gastos mencionó Ingresos Brutos, la Tasa de Seguridad e Higiene municipal, el impuesto al cheque, el IVA y las cargas sociales.
Según explicó, muchos negocios no alcanzan el nivel de facturación necesario para cubrir sus gastos operativos. A los salarios y alquileres se suman las facturas de electricidad y gas, mientras que las obligaciones tributarias continúan acumulándose.
“Por debajo de esa facturación, la gran mayoría de los comercios no llega al punto de equilibrio. Están a pérdida”, sostuvo el dirigente empresarial.
El escenario, según su diagnóstico, termina generando un círculo difícil de romper: menos ventas, menor rentabilidad, reducción de gastos y finalmente menos trabajadores registrados o cierre del establecimiento.
“La asfixia financiera empuja a los comercios a la informalidad”
Uno de los principales planteos de Herrera fue el crecimiento de la informalidad.
“Esa asfixia financiera empuja a los comercios a la informalidad”, afirmó. Según el dirigente, el sector arrastra una informalidad cercana al 60%, una situación que, a su entender, también termina impactando sobre el empleo.
“Esa informalidad lleva a que haya desempleo; el comercio empieza a achicar gastos, no toma empleados o los despide”, describió.
La advertencia aparece mientras los datos oficiales muestran un retroceso sostenido del empleo privado registrado en la provincia. Desde noviembre de 2023, Salta acumula una caída del 6,8%, equivalente a 8.645 puestos de trabajo privados menos.
Comercios que bajan la persiana
El problema no se limita a los despidos. Herrera aseguró que durante los últimos dos años se produjo un número importante de cierres de comercios.
“Bajan la persiana y se van”, describió al referirse a negocios que dejan de funcionar sin atravesar necesariamente un proceso formal de quiebra.
La situación también fue reflejada en relevamientos recientes sobre la actividad comercial salteña, que señalan que la falta de rentabilidad llevó a que el cierre de locales se convirtiera en una salida cada vez más frecuente.
A esto se suma el fuerte aumento de algunos costos. Herrera señaló que existen casos en los que las facturas de luz y gas llegan a equiparar el valor del alquiler de un local.
“No hay plata en la calle”
Otro de los factores que preocupa al comercio es el comportamiento del consumo.
“No hay plata en la calle. La gente no ha logrado equilibrar la inflación”, sostuvo Herrera al describir la situación de los consumidores.
Según explicó, muchas familias modificaron sus hábitos y priorizan conservar el dinero necesario para llegar a fin de mes antes que realizar gastos adicionales.
El escenario repercute directamente sobre los pequeños y medianos comercios, que dependen de un mayor movimiento de consumidores para sostener sus niveles de facturación.
Reclamo por una reforma tributaria
Herrera también planteó que la discusión sobre los impuestos debería ubicarse antes que una eventual reforma laboral.
Desde la Cámara de Comercio e Industria de Salta vienen reclamando modificaciones en el esquema tributario y una reducción de los costos que enfrentan las empresas que mantienen trabajadores registrados.
El dirigente reconoció como un avance la reducción del 20% en Ingresos Brutos aplicada por la Provincia para determinados comercios, aunque señaló que la medida no alcanzó a todos los establecimientos.
También sostuvo que Salta continúa teniendo una de las cargas de Ingresos Brutos más elevadas del país y cuestionó la falta de avances en el ámbito municipal.
Un escenario que combina menos empleo y menos comercios
Los datos laborales y el diagnóstico empresarial muestran un escenario complejo para la actividad privada salteña. En junio, la provincia registró el nivel más bajo de empleo privado formal de los últimos seis años y acumuló casi 3.000 puestos menos en apenas doce meses.
Para el sector comercial, el problema no se limita a la pérdida de empleos. La caída del consumo, los costos de funcionamiento, la presión tributaria y el endeudamiento forman parte de una combinación que, según Herrera, está llevando a más negocios a reducir personal, operar en la informalidad o directamente cerrar.
Mientras el empleo formal continúa por debajo de los niveles registrados antes de diciembre de 2023, el comercio salteño enfrenta el desafío de sostener sus puertas abiertas en un escenario de menor consumo y rentabilidad.



