Pobreza en Argentina: especialistas advierten que ya ronda el 45%

28/09/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: En Argentina la pobreza vuelve a crecer y preocupa a especialistas. Imagen: Antonio Becerra.
El INDEC informó que la pobreza alcanzó al 32,3% de la población en el primer semestre de 2026, pero distintos estudios sostienen que la cifra podría ser considerablemente mayor. La suba de las canastas básicas, la metodología utilizada y el endeudamiento de los hogares alimentan la discusión sobre el verdadero alcance de la pobreza.

La pobreza volvió a crecer en Argentina y abrió una nueva discusión sobre el alcance real del indicador. El INDEC informó que el 32,3% de la población se encontraba bajo la línea de pobreza durante el primer semestre de 2026, mientras que la indigencia alcanzó al 7,5%.

El dato representa un fuerte deterioro respecto del segundo semestre de 2025. Según las cifras oficiales, casi dos millones de personas ingresaron a la pobreza entre ambos períodos y la cantidad de indigentes aumentó en aproximadamente 560.000 personas.

Sin embargo, distintos centros de estudios y especialistas cuestionan que la metodología utilizada por el INDEC refleje completamente la situación actual de los hogares. Algunas estimaciones alternativas ubican la pobreza cerca del 45%, aunque se trata de cálculos elaborados con metodologías diferentes a la oficial.

La pobreza siguió aumentando después del dato del INDEC

El principal problema para quienes cuestionan la medición oficial es que el porcentaje informado por el INDEC funciona como un promedio semestral y, por lo tanto, no refleja completamente la evolución posterior.

Durante el segundo trimestre de 2026, la pobreza habría alcanzado el 34,6%, según los cálculos citados en el informe. El promedio del semestre se construye combinando ese resultado con el registro correspondiente a los primeros tres meses del año.

A esto se suma la evolución de las canastas básicas durante los meses posteriores. En julio, mientras el Índice de Precios al Consumidor aumentó 2,1%, la Canasta Básica Total subió 2,4% y la Canasta Básica Alimentaria 3,5%.

En agosto volvió a producirse una diferencia: la inflación general fue del 1,7%, mientras que las canastas utilizadas para medir pobreza e indigencia aumentaron 2,6%.

Las proyecciones alternativas ubican la pobreza por encima del 35%

El economista Claudio Lozano, director del Instituto de Pensamiento y Políticas Públicas, elaboró una proyección a partir de la evolución reciente de los ingresos y las canastas.

Según su estimación, la pobreza podría ubicarse alrededor del 38,5% durante el cuarto trimestre, mientras que el promedio del segundo semestre rondaría el 36,5%, bajo determinados supuestos.

Lozano también plantea que, si se excluyera el efecto del aguinaldo y se mantuvieran las tendencias observadas, el indicador podría ubicarse en niveles todavía mayores.

Estas cifras no reemplazan al indicador oficial del INDEC, sino que corresponden a estimaciones alternativas realizadas a partir de distintos supuestos y metodologías.

Los chicos, los más afectados

La pobreza tiene un impacto todavía mayor entre los menores de edad. Según los datos oficiales correspondientes al primer semestre, el 44,5% de los niños de 0 a 14 años se encontraba bajo la línea de pobreza, mientras que la indigencia alcanzaba al 10,5%.

La explicación está vinculada, entre otros factores, con la composición de los hogares. Cuando hay más integrantes y los ingresos familiares deben distribuirse entre más personas, el ingreso por habitante resulta menor.

A partir de la evolución posterior de las canastas y los ingresos, algunos análisis sostienen que la pobreza infantil podría haber continuado aumentando durante el segundo semestre.

El debate sobre la metodología del INDEC

La discusión no se limita al resultado publicado por el organismo estadístico. CEPA, Equilibra, IPyPP y CELAG plantearon diferentes observaciones sobre la metodología utilizada para calcular la pobreza.

Uno de los cuestionamientos está relacionado con la actualización de la estructura de consumo utilizada para construir las canastas. Los especialistas señalan que determinados gastos, especialmente servicios y transporte, podrían tener actualmente un peso mayor en el presupuesto familiar que el reflejado por los parámetros utilizados en la medición.

Otro punto de discusión está relacionado con la estimación de los ingresos de los trabajadores informales y de los ingresos no laborales que se incorporan al cálculo.

Desde CELAG se estimó que podría existir una diferencia de hasta 20 puntos porcentuales entre el indicador oficial y una medición alternativa. Se trata de una estimación del organismo y no de un dato oficial ni de un consenso estadístico.

Por su parte, Equilibra calculó una pobreza cercana al 45% durante el primer semestre al utilizar una metodología alternativa que incorpora ajustes en las canastas y en la declaración de ingresos.

El impacto del endeudamiento

A la discusión sobre ingresos y precios se suma otro elemento: el endeudamiento de los hogares.

Claudio Lozano sostiene que una parte de las familias que lograron sostener su nivel de consumo recurrieron a ahorros, créditos o mayores horas de trabajo. Desde esa perspectiva, el ingreso disponible no necesariamente refleja la situación patrimonial real de los hogares.

El especialista también señaló que millones de personas mantienen deudas con entidades financieras y proveedores no bancarios. Según sus cálculos, una parte importante de esos compromisos corresponde a montos relativamente bajos, pero con tasas que pueden incrementar significativamente el costo final de la deuda.

Este factor no forma parte directamente del cálculo tradicional de pobreza por ingresos, pero puede afectar la capacidad real de las familias para afrontar sus gastos cotidianos.

La percepción social también cambió

Otro indicador citado en el análisis es la percepción que los propios argentinos tienen sobre su situación económica.

Un estudio de la consultora Zentrix señala que el 55% de los encuestados se identifica actualmente como clase baja, mientras que el 30% se considera de clase media.

La percepción social no constituye una medición oficial de pobreza, pero permite observar otro aspecto de la crisis: cómo los hogares evalúan su posición económica y sus posibilidades de movilidad social.

El contraste entre los datos oficiales, las estimaciones alternativas y la percepción de los hogares vuelve a instalar una discusión que excede el porcentaje final: cuál es el verdadero alcance del deterioro social y cuánto tiempo pueden sostenerse las familias cuando los precios de las necesidades básicas avanzan por encima de sus ingresos.