Luján: más de 2 millones de fieles y un fuerte mensaje al gobierno

05/10/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Peregrinos en Luján. Imagen: Web.
Más de dos millones de personas participaron de la peregrinación a Luján bajo una intensa lluvia. En la misa central, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, cuestionó la intolerancia y pidió recuperar la solidaridad frente a una Argentina atravesada por la crisis social.

La lluvia no frenó a la multitud. Más de dos millones de fieles participaron de la tradicional peregrinación a Luján, en una jornada marcada por las imágenes de miles de personas caminando durante kilómetros para llegar a la Basílica de Nuestra Señora de Luján.

La movilización, que recorrió cerca de 60 kilómetros desde el santuario de San Cayetano, en Liniers, terminó con la misa central encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva.

Durante la ceremonia, el religioso lanzó un fuerte llamado frente al clima de confrontación que atraviesa al país. “Las heridas de la intolerancia supuran y se está infectando el alma del pueblo”, afirmó.

García Cuerva también pidió recuperar los vínculos de solidaridad y sostuvo que la Argentina tiene “abrazos pendientes” ante situaciones de indiferencia y sufrimiento social.

Un mensaje atravesado por la crisis

El arzobispo destacó que los peregrinos no llegaron solamente por motivos personales. Según describió, muchos caminaron llevando en sus oraciones a familiares, amigos y vecinos que atraviesan dificultades.

Entre ellos mencionó a personas que perdieron su trabajo, enfermos y familias que atraviesan situaciones económicas complicadas.

El mensaje de la Iglesia se produjo en un contexto de fuerte discusión política y social, mientras el Gobierno de Javier Milei enfrenta cuestionamientos por las consecuencias de sus políticas económicas.

El testimonio que se volvió viral

Uno de los momentos que más repercusión generó durante la jornada fue el testimonio de Natalia, una joven que llegó a la Basílica utilizando barbijo porque se encontraba enferma.

Frente a las cámaras, habló sobre la situación de su madre, quien, según contó, tuvo graves dificultades económicas con su negocio. Entre lágrimas, también expresó un pedido de disculpas por haber militado anteriormente para un espacio político.

“Me arrepiento de corazón”, sostuvo al referirse a su posición política anterior. Luego cuestionó la situación que, según su experiencia, atraviesan personas con discapacidad, hospitales públicos, escuelas y familias que no consiguen trabajo.

La joven aseguró que ve personas buscando comida en la basura y familias reclamando empleo para poder comer. “Nadie me lo cuenta, lo veo yo”, afirmó durante su testimonio.

Una peregrinación marcada por historias personales

La jornada también estuvo atravesada por historias de personas que llegaron a Luján con diferentes motivos.

Mariela, de 47 años y oriunda de Moreno, contó que realizó el recorrido con la esperanza de que el Papa pueda conocer la realidad de quienes participan de la peregrinación. Ante la próxima visita de León XIV, expresó su deseo de que pueda contribuir a que los argentinos estén más unidos.

Otro peregrino explicó que caminó para agradecer después de convertirse recientemente en abuelo y conseguir un nuevo trabajo.

El hombre había perdido su empleo luego de 25 años en FATE, empresa que anunció este año el cierre de su planta de San Fernando y el despido de 920 trabajadores.

La Iglesia volvió a hablar de una Argentina dividida

El mensaje de García Cuerva no comenzó en Luján. El sábado, durante una misa en la Catedral Metropolitana, el arzobispo había advertido sobre la situación social, económica y política del país.

En esa oportunidad describió una “Argentina herida” y dividida, y cuestionó la naturalización de la descalificación y la intolerancia.

Desde Luján, el arzobispo de Luján y Mercedes, Jorge Eduardo Scheinig, también puso el foco en la situación de quienes quedan excluidos.

En declaraciones radiales, sostuvo que la verdadera grieta está relacionada con una Argentina en la que cada vez más personas quedan afuera, y planteó la necesidad de construir un espacio común en el que los sectores más pobres no sean relegados.

La peregrinación terminó así convertida no solo en una expresión multitudinaria de fe, sino también en un escenario donde la Iglesia volvió a poner en el centro de su mensaje la situación social, la unidad y la necesidad de evitar que los sectores más vulnerables queden excluidos.