09/10/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Flavio, Jair y Eduardo Bolsonaro. Imagen: Redes Sociales.
La Corte Suprema de Brasil ordenó que Eduardo Bolsonaro cumpla una condena de cuatro años y dos meses de prisión por coaccionar a la Justicia durante el proceso contra su padre, Jair Bolsonaro. El exdiputado reside en Estados Unidos y también enfrenta otras sanciones judiciales. En paralelo, 69 legisladores electos son investigados por presuntos delitos, en su mayoría vinculados con sectores de derecha.
La Corte Suprema de Brasil ordenó la detención de Eduardo Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, para que comience a cumplir una pena de cuatro años y dos meses de prisión por coacción a la Justicia. El exdiputado se instaló en Estados Unidos en 2025, donde afirmó ser víctima de persecución política y judicial.
La resolución fue impulsada por el juez Alexandre de Moraes, quien intervino en la causa. Tras el rechazo de los últimos recursos de la defensa, la condena quedó firme y sin posibilidad de nuevas apelaciones. Además, el magistrado dispuso que se incluyan los datos del exparlamentario en el registro de condenados con orden de prisión y que se cancelen sus pasaportes.
Presionó a la Justicia durante el juicio contra su padre
Eduardo Bolsonaro fue condenado por promover gestiones ante el Gobierno de Estados Unidos para presionar al Poder Judicial brasileño, mientras la Corte Suprema juzgaba a su padre por el intento de golpe de Estado. Jair Bolsonaro, quien gobernó Brasil entre 2019 y 2023, recibió una condena de 27 años de prisión en ese proceso.
La situación judicial del exdiputado se agravó con otras sanciones. Fue inhabilitado para ejercer cargos públicos durante 12 años, hasta 2038, y en septiembre recibió otra condena de un año de prisión por difamación contra la diputada Tabata Amaral. También fue destituido de su puesto como escribano de la Policía Federal por abandono de cargo.
Pese a las condenas, Eduardo sigue involucrado en la campaña presidencial de su hermano mayor, Flávio Bolsonaro, e incluso manifestó que espera ocupar el Ministerio de Relaciones Exteriores si llega a la Presidencia.
Flávio cuestionó duramente al juez De Moraes, a quien acusó de vulnerar derechos humanos y de dictar sentencias amañadas para influir en la disputa electoral. En una transmisión en redes sociales, le pidió que renunciara.
69 legisladores electos bajo investigación
La polémica judicial se extiende al nuevo Congreso brasileño. Según un relevamiento del portal UOL, al menos 69 legisladores electos son investigados por presuntos hechos de corrupción, malversación de fondos, irregularidades en contratos públicos o delitos ambientales. La mayoría pertenece a partidos de derecha.
Entre los casos mencionados figura el de Mario Frias, diputado del Partido Liberal, investigado por el presunto desvío de hasta dos millones de reales —unos 400.000 dólares— provenientes de enmiendas legislativas. Los fondos habrían sido destinados a producir Dark House, una película biográfica sobre Jair Bolsonaro.
También aparece Ney Santos, legislador electo por Republicanos y exintendente de Embu das Artes, investigado en una causa por presunta organización criminal. Según la información publicada, se sospechan posibles vínculos con el grupo criminal Primer Comando Capital.
Por su parte, Bia Kicis, senadora electa del Partido Liberal, está bajo investigación por un supuesto desvío de 250.000 reales destinados a financiar propaganda electoral. El diputado federal Paulo Bilynskyj, también del espacio liberal, enfrenta acusaciones en una causa por violencia doméstica.
Las investigaciones no equivalen a condenas: los legisladores conservan sus derechos políticos mientras no exista una sentencia penal firme, de acuerdo con las reglas constitucionales brasileñas.
La derecha ganó terreno y Bolsonaro se acerca a la Presidencia
El avance judicial contra integrantes de la familia Bolsonaro ocurre en un escenario electoral favorable para la derecha brasileña. En los comicios del 4 de octubre se renovaron más de 1.650 cargos, entre autoridades nacionales, legisladores, gobernadores y representantes de las cámaras estatales.
El bloque de derecha consiguió una posición dominante en el Congreso y obtuvo victorias en distritos importantes, entre ellos San Pablo. En la primera vuelta presidencial, Flávio Bolsonaro obtuvo el 47% de los votos, frente a Luiz Inácio Lula da Silva, que busca la reelección.
La primera encuesta de Datafolha posterior a esa votación ubicó al senador con el 52% de los votos válidos, contra el 48% de Lula. La medición excluye los votos en blanco, nulos y los indecisos.
De cara al balotaje del 25 de octubre, Flávio sumó respaldos de partidos de derecha y centroderecha, entre ellos Republicanos, Progresistas, Unión Brasil, Novo y Podemos. Lula, en tanto, comenzó a reorganizar su estrategia electoral, con especial atención a la comunicación en redes sociales.



