13/10/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Luis Toto Caputo. Imagen: Del Sur Diario.
Javier Milei tuvo que desmentir las versiones sobre una posible salida de Luis “Toto” Caputo del Ministerio de Economía, después de la polémica que desató la aparición del economista Alberto Ades en una reunión de gabinete. El Presidente aseguró que mantiene una “relación simbiótica” con su ministro, mientras Caputo también salió a negar que vaya a renunciar. La crisis expuso las tensiones internas del Gobierno en medio de los cuestionamientos al rumbo económico y el temor por el impacto de la recesión en las elecciones de 2027.
“Es una pelotudez del tamaño de una casa. Yo tengo una relación simbiótica con Caputo”, afirmó Milei durante una entrevista con Radio Mitre. El mandatario insistió en que ambos mantienen una visión alineada y aseguró que se entienden sin necesidad de demasiadas explicaciones.
El Presidente también cuestionó la difusión de versiones sobre la continuidad del ministro, quien tenía previsto reunirse con la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, durante su viaje a Tailandia. Milei calificó esos rumores como una “canallada” y llegó a describirlos como una “traición a la patria”, al sostener que perjudican al funcionario en plena negociación con el organismo internacional.
Sin embargo, la necesidad de salir públicamente a defender a Caputo dejó en evidencia el nivel de incertidumbre que rodea al equipo económico. La respuesta presidencial buscó cerrar la discusión, pero también puso el foco sobre una crisis política que se originó dentro de la propia Casa Rosada.
Alberto Ades, el detonante de la interna oficialista
Las versiones sobre una posible salida de Caputo cobraron fuerza después de que Milei invitara al economista Alberto Ades a participar de una reunión de gabinete. La aparición del especialista alimentó las especulaciones sobre un eventual cambio de rumbo económico y abrió interrogantes sobre el lugar que podría ocupar dentro del Gobierno.
La confusión se profundizó porque Caputo no asistió a aquella reunión con el argumento de que se sentía mal, aunque ese mismo día participó en el streaming del Gordo Dan. La ausencia del ministro, sumada a la presencia de Ades, dio impulso a las versiones que luego debieron desmentir tanto el Presidente como el titular de Economía.
Ades, por su parte, multiplicó sus apariciones en los medios y volvió a cuestionar el programa económico. También difundió en redes sociales una publicación extensa en la que expuso los cambios que introduciría en la estrategia oficial. Sus intervenciones profundizaron las dudas sobre la cohesión interna del Gobierno y la continuidad del esquema impulsado por Caputo.
El mercado volvió a reflejar la incertidumbre
La polémica tuvo lugar en un escenario económico complicado. Después de que el resultado electoral favorable a Bolsonaro generara expectativas positivas en los mercados, ese efecto se diluyó durante la semana. El índice Merval cayó un 2,5%, los bonos soberanos volvieron a registrar pérdidas y el riesgo país se acercó nuevamente a los 600 puntos básicos, según los datos consignados en la información original.
La turbulencia financiera coincidió con una creciente preocupación dentro del oficialismo por los efectos de la recesión y sus consecuencias electorales. En ese contexto, las diferencias entre el equipo económico y el sector político encabezado por Karina Milei sumaron presión sobre el ministro.
La situación también puso de manifiesto el costo de las señales contradictorias provenientes de la propia Casa Rosada. El Gobierno debió dedicar esfuerzos a desmentir una posible salida de Caputo después de que la incorporación de Ades al encuentro de gabinete alimentara las especulaciones.
Caputo también tuvo que salir a desmentir su renuncia
Ante la escalada de rumores, el propio ministro de Economía utilizó las redes sociales para asegurar que no dejará el cargo. La respuesta llegó después de un cruce con un usuario que cuestionó su desempeño y recordó sus dos etapas al frente del Palacio de Hacienda.
“Quédate tranquilo que no voy a renunciar”, respondió Caputo, quien también defendió su gestión y expresó que incluso sus críticos podrían vivir en un país mejor.
El mensaje no logró borrar las dudas sobre el clima interno del oficialismo. Las versiones de una discusión con Milei antes del viaje del ministro a Bangkok se sumaron a las tensiones generadas por la intervención de Ades.
La defensa pública de Milei y la desmentida de Caputo buscaron frenar la crisis, pero dejaron expuesta la fragilidad política que rodea al programa económico. Mientras el Gobierno intenta sostener la confianza de los mercados y avanzar en sus negociaciones internacionales, las disputas internas amenazan con convertirse en otro frente de incertidumbre.







