13/10/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
El INDEC dará a conocer este martes la inflación de septiembre y, en Salta, el economista Rolando Carrizo estima que el índice podría ubicarse entre el 1,7% y el 1,8%. Aunque el registro sería inferior al 1,9% que anticipa parte del mercado, los aumentos en los servicios públicos, la energía y los alquileres siguen presionando sobre el costo de vida. Además, la desaceleración estadística no significa que todas las familias sientan un alivio en sus gastos cotidianos.
Las expectativas del mercado apuntan a una inflación cercana al 1,9% para septiembre, por encima del 1,7% registrado en agosto. Sin embargo, el economista salteño Rolando Carrizo consideró que el dato oficial podría ubicarse por debajo de esa previsión.
“Es muy probable que de vuelta se vuelva a situar entre el 1,7% y 1,8%”, señaló Carrizo al analizar las estimaciones previas a la publicación del Índice de Precios al Consumidor (IPC).
El especialista explicó que los registros de los últimos meses muestran cierta estabilidad, aunque advirtió que al programa económico todavía le cuesta terminar de desactivar las presiones inflacionarias. Según su análisis, parte de la dificultad se explica por el arrastre de aumentos que continúan impactando sobre distintos sectores de la economía.
Energía, transporte y servicios públicos: los rubros que presionan
Entre los componentes que pueden impulsar los precios, Carrizo distinguió los bienes cuyos valores responden a la oferta y la demanda y aquellos regulados por decisiones gubernamentales. Dentro de este último grupo aparecen los servicios públicos, especialmente la electricidad y el transporte, cuyos ajustes pueden trasladarse al índice general.
El economista señaló que la energía continúa siendo una variable relevante para la inflación porque sus precios todavía atraviesan un proceso de actualización. Cuando las tarifas aumentan para acercarse a los valores considerados de referencia, el impacto se traslada a los gastos de los hogares y puede sostener la presión sobre el costo de vida.
Carrizo también mencionó los llamados bienes no transables, como los alquileres y determinados servicios, cuyos precios dependen en gran medida de las condiciones del mercado interno. Al no estar sujetos a la misma dinámica que los productos que pueden importarse o exportarse con facilidad, pueden mantener aumentos propios incluso cuando otros rubros moderan sus subas.
Por qué la inflación baja no siempre se siente en el bolsillo
Uno de los principales cuestionamientos de los consumidores es que los índices oficiales pueden mostrar aumentos más moderados sin que eso se traduzca en una mejora perceptible al hacer las compras. Para Carrizo, esa diferencia se explica, en parte, porque el IPC mide una variación promedio de precios y no la situación particular de cada familia.
La canasta de consumo cambia según los ingresos, los hábitos y los gastos de cada hogar. Una persona que alquila, por ejemplo, enfrenta una estructura de gastos diferente de la de alguien que tiene vivienda propia. Lo mismo ocurre con las familias que destinan una proporción mayor de sus ingresos a la electricidad, el transporte o los alimentos.
El economista también indicó que algunos productos pueden registrar aumentos superiores a otros, mientras determinados alimentos presentan movimientos estacionales. Por eso, aunque el promedio nacional se ubique por debajo del 2%, el impacto real sobre el presupuesto familiar puede ser considerablemente distinto según qué bienes y servicios consuma cada persona.
La publicación del dato de septiembre permitirá conocer la evolución general de los precios, pero no resolverá por sí sola la discusión sobre el poder adquisitivo. El desafío sigue siendo que la desaceleración inflacionaria se traduzca en una mejora concreta para los hogares y no quede limitada a un indicador estadístico.







