26/10/2026.- Salta al Instante.- Foto portada:
Luiz Inácio Lula da Silva consiguió el 51,75% de los votos y derrotó a Flávio Bolsonaro, que obtuvo el 48,25%, tras revertir el resultado de la primera vuelta. El triunfo representa un revés para Donald Trump y Javier Milei, que habían respaldado al candidato de la derecha brasileña.
La remontada de Lula da Silva en Brasil rompió una tendencia electoral de 37 años y le permitió conquistar su cuarto mandato presidencial. Con el 51,75% de los votos, derrotó a Flávio Bolsonaro, que alcanzó el 48,25%, después de haber quedado casi dos puntos por detrás en la primera vuelta. El mandatario asumirá el 1 de enero de 2027.
El resultado también significó un revés para Donald Trump y Javier Milei, quienes habían apostado por el triunfo del dirigente brasileño. La victoria de Lula se apoyó en una mayor participación electoral, una agenda centrada en derechos sociales y un discurso de defensa de la soberanía frente a las presiones de Estados Unidos.
La movilización que revirtió el resultado
El 4 de octubre, Flávio Bolsonaro había obtenido el 47,03% de los votos válidos, frente al 45,16% de Lula, según el Tribunal Superior Electoral. Sin embargo, la participación aumentó del 79,3% al 80,9%, con 1,3 millones de votantes adicionales, mientras que el voto en blanco y nulo descendió del 4,5% al 3%.
La campaña de Lula también impulsó propuestas sociales, entre ellas aumentos del salario mínimo por encima de la inflación, el fortalecimiento de la atención primaria de la salud, la extensión de la jornada escolar y el fin de la jornada laboral 6×1.
En contraste, Flávio Bolsonaro prometió reducir el Estado, reemplazar empleados públicos por inteligencia artificial, congelar salarios y establecer el pago por hora. Según el análisis publicado por El Destape, esas propuestas contribuyeron a movilizar a votantes que no habían participado en la primera vuelta.
Otro factor decisivo fue la estrategia digital encabezada por André Janones, quien organizó en apenas tres semanas una red de WhatsApp de casi 11 millones de personas para respaldar a Lula.
Trump presionó y Lula convirtió la soberanía en bandera
El respaldo de Trump a Flávio Bolsonaro no alcanzó para garantizarle la victoria. El presidente estadounidense había recibido al candidato en el Salón Oval en mayo y celebrado su resultado en la primera vuelta.
Lula, por su parte, planteó la elección como una disputa entre un país autónomo y otro subordinado. También acusó a Trump de querer “colonizar” Brasil, en medio de las medidas comerciales y sanciones impulsadas por Washington contra el país sudamericano.
El triunfo marca un freno al avance de la derecha regional. De acuerdo con el artículo, Brasil no se sumará al Escudo de las Américas ni declarará terroristas a las facciones criminales, medidas que Lula rechaza por considerar que pueden abrir la puerta a la injerencia extranjera.
Milei apostó por Flávio Bolsonaro y quedó en una posición incómoda
Javier Milei había respaldado abiertamente a Flávio Bolsonaro. En julio viajó a San Pablo para participar del lanzamiento de su candidatura, llamó “ladrón” a Lula y cuestionó el sistema electoral brasileño. La Cancillería de Brasil respondió con una protesta por lo que consideró una injerencia externa y convocó a su embajador.
Tras la derrota de su aliado, el Gobierno argentino mantuvo inicialmente silencio, mientras otros presidentes de la región reconocieron el resultado electoral.
Al mismo tiempo, sectores vinculados a la derecha difundieron acusaciones de fraude por la extensión del horario de votación. Entre ellos estuvieron el medio Derecha Diario, la diputada Lilia Lemoine y el influencer Gordo Dan. Sin embargo, según la nota original, ninguno aportó pruebas para sostener esas denuncias.
En paralelo, el dirigente Alejandro Finocchiaro afirmó que Argentina “sigue siendo el faro de la libertad en el Cono Sur”. El mensaje fue republicado por Alejandro Álvarez, secretario de Educación Universitaria del Gobierno de Milei.
Lula ganó, pero deberá negociar para gobernar
La victoria electoral no garantiza un camino sencillo para el próximo mandato. El Partido Liberal obtuvo 121 de las 513 bancas de Diputados, mientras que la coalición del PT consiguió 88. En el Senado, el PL tendrá 28 de los 81 escaños desde febrero.
Con ese escenario, Lula deberá negociar cada votación con el Centrão y gobernar en un país dividido políticamente.
Aun así, su remontada consolidó una victoria que desafió los pronósticos y el respaldo de figuras internacionales como Trump y Milei. El nuevo mandato comenzará el 1 de enero de 2027, con el desafío de sostener su agenda social y construir acuerdos en un Congreso adverso.







