04/11/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Delegados de la CGT.
Después de quedar afuera de dos reuniones anteriores, la Confederación General del Trabajo (CGT) recibió el compromiso de los principales referentes del peronismo de participar en una próxima cumbre política. La convocatoria, todavía sin fecha confirmada, se realizaría después de la visita del papa León XIV a la Argentina y antes de fin de año.
La promesa llegó tras una serie de contactos entre integrantes de la conducción sindical y Axel Kicillof, Máximo Kirchner y Sergio Massa, quienes aseguraron que la central obrera será convocada al próximo encuentro.
Dos reuniones sin participación sindical
La ausencia de la CGT había generado malestar en el ámbito político y gremial, luego de que los sindicalistas quedaran afuera de dos encuentros: uno realizado en agosto en el Hotel Emperador y otro en octubre en la Casa de la provincia de La Pampa.
En ambas reuniones participaron Kicillof, Máximo Kirchner y Massa, junto a los gobernadores Ricardo Quintela, Sergio Ziliotto, Gildo Insfrán y Gustavo Melella. También estuvieron el senador José Mayans, el diputado Germán Martínez y los dirigentes Gerardo Zamora y Juan Manuel Olmos.
En la CGT existía preocupación por la falta de consultas del sector político antes de definir las candidaturas electorales. Ese malestar también estaba relacionado con antecedentes de elecciones en las que los sindicatos no tuvieron participación en las discusiones sobre las listas.
Las tensiones con Cristina y Máximo Kirchner
El vínculo entre la conducción sindical y el kirchnerismo arrastra diferencias de larga data. Durante sus presidencias y también en su etapa como vicepresidenta, Cristina Fernández de Kirchner mantuvo una relación distante con buena parte de la cúpula de la CGT.
Su diálogo estuvo más concentrado en algunos dirigentes, como Sergio Palazzo, Abel Furlán, Mario Manrique y Vanesa Siley, mientras que con los sectores tradicionales de los grandes gremios de servicios y los sindicatos independientes predominó la desconfianza.
La relación tampoco mejoró inicialmente con Máximo Kirchner, incluso después de los intentos de mediación de Juan Manuel Olmos y Eduardo “Wado” de Pedro.
Uno de los momentos de mayor tensión ocurrió en mayo, después del acto por el Día del Trabajador organizado por la CGT. En esa oportunidad, Máximo cuestionó que los dirigentes sindicales no hubieran mencionado a su madre durante la convocatoria y les reclamó recuperar la defensa de los trabajadores.
Desde la central obrera respondieron que el diputado y referente de La Cámpora no tenía autoridad para indicarles cómo debían actuar.
La CGT quiere ser protagonista del armado electoral
Con el paso de los meses, las diferencias comenzaron a reducirse y se restablecieron los contactos entre los gremialistas y el kirchnerismo.
En ese escenario, la CGT planteó que pretende participar de la mesa de decisiones del peronismo para definir la estrategia electoral del próximo año y tener posibilidades de incorporar dirigentes sindicales a las listas de candidatos.
La tarea de acercamiento quedó distribuida entre distintos referentes de la central. Andrés Rodríguez, Gerardo Martínez, Cristian Jerónimo y Cristian Sola mantuvieron contactos con Massa y Máximo Kirchner, mientras que Héctor Daer y Octavio Argüello hicieron lo propio con Kicillof.
Desde la conducción sindical anticiparon que, en la próxima contienda electoral, la CGT buscará ser “protagonista, no espectadora”. La intención es incidir en el diseño de la campaña, el discurso de los candidatos y la posibilidad de sumar postulantes propios.
La visita del Papa y un paro de pocas horas antes de fin de año
Mientras espera la convocatoria del peronismo, la CGT también sigue de cerca la próxima visita de León XIV a la Argentina.
La central tiene expectativas por el encuentro que se realizará en el campus de la Universidad Católica Argentina (UCA), donde el pontífice compartirá una actividad con empresarios y movimientos sociales.
Los dirigentes sindicales consideran que la defensa de la justicia social y la doctrina humanista sostenidas por el Papa podrían tener repercusiones sobre la imagen del presidente Javier Milei.
Además, la CGT confirmó que antes de fin de año realizará un “miniparo” o huelga relámpago de entre dos y seis horas a nivel nacional, con permanencia de los trabajadores en sus lugares de trabajo.
La medida tendrá una duración limitada en comparación con un paro nacional tradicional y buscará expresar el rechazo sindical mediante una protesta de alcance nacional.







