Abuso sexual y violencia de género en Salta: Advierten por el aumento de denuncias

21/08/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: Ana Pérez Declerq. Imagen: Captura de video. 
El Observatorio de Violencia Contra las Mujeres alertó sobre la elevada tasa de denuncias por abuso sexual y reclamó reforzar la prevención, la asistencia y el trabajo con los agresores.

La alta tasa de denuncias por abuso sexual en Salta volvió a poner en el centro del debate la necesidad de fortalecer las políticas de prevención y asistencia frente a la violencia de género.

Desde el Observatorio de Violencia Contra las Mujeres advirtieron que, cuando las víctimas son niñas o mujeres indígenas, el problema adquiere además una dimensión vinculada con la discriminación y la violencia histórica contra las comunidades originarias.

La directora del organismo, Ana Pérez Declerq, sostuvo que Salta presenta una situación preocupante en materia de abusos sexuales y remarcó la necesidad de “poner el abuso sobre la mesa”, generar mecanismos de prevención y garantizar acompañamiento a las víctimas.

En este contexto, destacó la importancia de la Ley Octorina, una normativa provincial que busca visibilizar y abordar los abusos sexuales cometidos contra niñas y mujeres indígenas.

Según explicó, la legislación permite identificar y reconocer como delitos y prácticas que durante años fueron naturalizadas socialmente.

Pérez Declerq contó que recientemente mantuvo reuniones con concejales de Chicoana, Cerrillos, El Carril, Vaqueros y La Caldera, a quienes recomendó avanzar con la adhesión a la normativa.

La funcionaria también reivindicó el trabajo de Octorina Zamora, cuyo nombre lleva la ley, y mencionó al senador Cruz como uno de los impulsores de la iniciativa.

Un problema que puede denunciarse incluso años después

La directora del Observatorio recordó que actualmente una persona puede denunciar un abuso sexual sufrido durante la infancia incluso muchos años después de ocurrido.

Para Pérez Declerq, esta posibilidad resulta especialmente importante frente a situaciones que permanecieron ocultas durante décadas. Sin embargo, consideró que la respuesta institucional no puede limitarse a recibir denuncias, sino que debe incluir prevención, acompañamiento y reparación.

“Hay que poner el abuso sobre la mesa”, planteó, al advertir que todavía existe una deuda social en torno a la prevención y la detección temprana de este tipo de hechos.

Las denuncias por violencia de género casi se duplicaron en diez años

La situación de los abusos sexuales se inscribe en un escenario más amplio de violencia de género en la provincia.

Según datos mencionados por Pérez Declerq, las denuncias pasaron de unas 14.000 a 30.000 en los últimos diez años, lo que representa un incremento del 98%.

La directora del Observatorio aclaró que este crecimiento no necesariamente significa que todos los casos correspondan a un aumento real de la violencia. Entre los factores que explican la suba mencionó la vigencia de la Ley 7888, que establece la obligación de funcionarios de áreas como educación y salud de denunciar situaciones de violencia.

En ese sentido, sostuvo que el incremento de las denuncias también puede reflejar una mayor capacidad institucional para detectar situaciones de manera temprana y evitar que evolucionen hacia hechos más graves.

Sin embargo, advirtió que el desafío comienza después de la denuncia. Las medidas judiciales de protección, señaló, no siempre resultan suficientes para resolver las situaciones de violencia.

Advierten por un retroceso de las políticas públicas

Pérez Delecrq también alertó sobre un retroceso en las políticas públicas vinculadas con la violencia de género en numerosos municipios salteños.

Según explicó, la crisis económica y la reducción de la coparticipación llevaron a distintas administraciones locales a priorizar gastos básicos.

En algunos casos, esto habría derivado en el recorte o desmantelamiento de áreas destinadas a la atención y prevención de la violencia.

La situación alcanza incluso a municipios donde las áreas continúan formalmente creadas por ordenanza, pero no cuentan con equipos profesionales para funcionar.

La falta de trabajadoras sociales, psicólogas y especialistas reduce, según advirtió, la capacidad de acompañar a las víctimas y desarrollar estrategias de prevención.

“El desafío ahora es trabajar con los hombres”

Frente a este escenario, desde el Observatorio plantean la necesidad de ampliar el abordaje y trabajar también con los hombres que ejercen violencia.

“¿Qué hacemos con quienes cometen la agresión? El desafío ahora es trabajar con los hombres”, sostuvo.

En esa línea, contó que el Observatorio comenzó a desarrollar actividades con grupos de varones, entre ellos trabajadores de la construcción y personal de Vialidad en Pichanal.

La especialista consideró que la violencia de género debe ser abordada también como un problema cultural y social.
Por eso, destacó la importancia de intervenir desde las escuelas y otros espacios de formación para cuestionar los roles tradicionales asignados a mujeres y varones.

La preocupación adquiere una dimensión todavía mayor frente a los casos de violencia extrema. Según los registros mencionados durante la entrevista, todos los femicidios registrados este año fueron cometidos por la pareja.