01/06/2026.- Salta al Instante.- Foto portada:
El Gobierno de Javier Milei dio un nuevo paso en su reforma laboral y reglamentó el Fondo de Asistencia Laboral (FAL), un mecanismo que cambiará la forma en que se financian y pagan las indemnizaciones por despido en el sector privado.
La medida fue oficializada este lunes mediante el Decreto 408/2026 y representa una de las transformaciones más profundas del sistema laboral argentino de los últimos años. Aunque la reglamentación ya fue aprobada, el nuevo esquema comenzará a regir recién el 1 de noviembre de 2026.
El FAL funcionará mediante cuentas individuales asociadas a cada empleador. Allí se depositarán aportes destinados a cubrir futuras indemnizaciones de trabajadores registrados. Los fondos serán administrados por entidades autorizadas y supervisadas por la Comisión Nacional de Valores.
Con este sistema, el dinero destinado a eventuales despidos se irá acumulando previamente en cuentas específicas, modificando el esquema tradicional donde las empresas afrontaban el pago indemnizatorio al momento de producirse la desvinculación laboral.
La normativa establece que cada empleador deberá contar con un identificador único y una cuenta especial considerada patrimonio separado, inembargable y destinada exclusivamente a cubrir obligaciones laborales. Si una empresa no cumple con los requisitos establecidos, la autoridad de control podrá intervenir y asignar de oficio un vehículo de inversión autorizado.
El nuevo régimen alcanzará únicamente al sector privado y dejará afuera a los trabajadores estatales. Además, la cobertura se aplicará para empleados registrados que cuenten con al menos doce meses de antigüedad.
Uno de los aspectos centrales de la reglamentación es el mecanismo de pago. Cuando se produzca una desvinculación, el empleador deberá presentar una declaración jurada electrónica con toda la información correspondiente. Una vez validada, la entidad administradora tendrá un plazo máximo de cinco días hábiles para transferir el dinero directamente a la cuenta bancaria del trabajador.
La norma también incorpora beneficios fiscales para las empresas. Los aportes realizados al FAL podrán deducirse del Impuesto a las Ganancias, mientras que los rendimientos financieros obtenidos por esos fondos estarán exentos de impuestos. Asimismo, las cuentas utilizadas exclusivamente para este sistema no tributarán el impuesto a los créditos y débitos bancarios.
La implementación del nuevo fondo ya genera un fuerte debate entre empresarios, sindicatos y especialistas laborales. Mientras el Gobierno sostiene que aportará previsibilidad y modernizará las relaciones laborales, sectores críticos advierten que la reforma podría modificar sustancialmente el sistema de protección vigente frente a los despidos.
Con la entrada en vigencia prevista para noviembre, el FAL se perfila como uno de los cambios más importantes impulsados por la administración Milei en materia laboral y promete convertirse en uno de los temas más discutidos del año.







