06/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Adorni es Milei, la frase que resuena en todo el país. Imagen: Web.
En su peor momento político, el jefe de Gabinete fue ratificado sin titubeos por Javier Milei. El mensaje bajado desde la Casa Rosada fue directo: sostenerlo a cualquier costo. Mientras el Presidente partía rumbo a Los Ángeles en una nueva gira por Estados Unidos, Karina Milei se quedaba a contener el estallido desatado tras el testimonio del contratista Matías Tabar en Comodoro Py, que agitó sospechas sobre el patrimonio del funcionario.
El cuadro que emerge es incómodo. Las reformas en la casa del country Indio Cua —con jacuzzi, pileta climatizada y una inversión estimada en 250 mil dólares— sumadas a la compra de propiedades y otros gastos, contrastan con los ingresos declarados. El movimiento total bajo análisis judicial asciende a al menos 840 mil dólares en los últimos dos años. La mayor parte corresponde a la adquisición de un semipiso en Miró al 500 y la vivienda en el country, junto con sus remodelaciones, por unos 450 mil dólares ya desembolsados —en gran medida en efectivo— y compromisos por otros 335 mil. A esto se agregan viajes al exterior y dentro del país que completan el monto.
La pregunta que recorre los pasillos del poder es inevitable: ¿de dónde salió el dinero?
Una de las hipótesis más explosivas la lanzó la diputada Marcela Pagano, quien afirmó que el funcionario habría actuado como “cajero” del Presidente. Según su planteo, parte del crecimiento patrimonial estaría vinculado a su cercanía con los hermanos Milei y a un esquema de cobros a empresarios interesados en acceder al entonces candidato, incluso antes de las elecciones de 2023.
Esa línea encuentra ecos en la causa $LIBRA, a partir de filtraciones del celular del empresario cripto Mauricio Novelli, señalado como nexo entre el entorno presidencial y operadores internacionales. Allí aparece el nombre del jefe de Gabinete vinculado al Tech Forum, evento donde empresarios denunciaron pedidos de dinero para reunirse con Milei. La querella sostiene que ese circuito habría sido clave en el entramado que derivó en la presunta criptoestafa.
“Se llevaba su parte”, insistió Pagano, al describir un mecanismo de recaudación que, según dijo, fue reportado por empresarios. En la misma línea, el diputado Esteban Paulón advirtió sobre un posible “circuito de corrupción” dentro del Gobierno, en el que distintas áreas concentrarían y redistribuirían recursos.
Las sospechas no se detienen ahí. Pagano sumó una posible operatoria de retornos vinculada a la TV Pública, a través de programas asociados a Marcelo Grandio y contratos firmados por el propio funcionario. También mencionó movimientos de la productora IMGROUP S.A.S., radicada en Montevideo, cuya creación coincide con presuntas transferencias hacia el jefe de Gabinete. En paralelo, se señalan vínculos entre aportantes de campaña de La Libertad Avanza y empresas relacionadas con esos contratos.
El juez Ariel Lijo ordenó nuevas medidas para reconstruir comunicaciones y cruzarlas con fechas clave de adjudicaciones en medios públicos. En ese entramado, también aparece un viaje a Punta del Este financiado por Grandio y versiones sobre una exposición paga en la Trump Tower de esa ciudad.
En medio del escándalo, resurgen viejos fantasmas. Versiones sobre sobresueldos a través de fondos reservados de la SIDE volvieron a instalarse, evocando prácticas de los años noventa. Consultado al respecto, el jefe de Gabinete evitó responder de fondo, lo que no hizo más que profundizar las dudas.
A esto se suma otra pieza bajo la lupa: la Fundación Faro, que en poco tiempo destinó más de mil millones de pesos a publicidad en redes sociales sin registrar balances ante la Inspección General de Justicia.
Con la investigación avanzando y el costo político en aumento, el Gobierno eligió cerrar filas. Pero lejos de disiparse, las preguntas se multiplican: si el funcionario es parte del engranaje o si, como mínimo, conoce cómo funciona.






