07/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Manuel Adorni. Imagen: LPO/Juan Casas.
La olla de Manuel Adorni parece no tener fondo. En medio del escándalo por los presuntos pagos en negro para remodelar su mansión en el country Indio Cuá, ahora explotaron chats comprometedores que lo muestran intentando contactar y contener al contratista Matías Tabar antes de que declarara ante la Justicia. La oposición ya habla de aprietes, encubrimiento y maniobras desesperadas para evitar que la causa lo arrastre al abismo político.
Los mensajes, revelados por los periodistas Nicolás Wiñazki y Santiago Fioriti en A24, muestran a un Adorni insistente y nervioso, buscando influir sobre Tabar apenas días antes de su explosiva testimonial, en la que terminó confesando que el funcionario le habría pagado 245 mil dólares en efectivo por obras y lujos en su propiedad.
“Che, tenía que hablar con vos por el tema de la declaración”, habría escrito Adorni en un mensaje que ya encendió todas las alarmas en Comodoro Py. Pero no quedó ahí. “Podés contar conmigo para lo que necesites. Tenés todo mi apoyo. Te van a estar llamando de mi equipo. El abogado”, agregó el jefe de Gabinete, en un intercambio que para muchos ya huele a presión política y judicial.
El contratista, lejos de retroceder, terminó hundiéndolo aún más. Tras consultar con abogados, le cortó el intento de acercamiento con una frase demoledora: “Nosotros vamos a contar toda la verdad”. Una respuesta que cayó como una bomba en el Gobierno y dejó expuesto el nivel de desesperación que rodea al caso.
Mientras tanto, la diputada Marcela Pagano salió con los tapones de punta y pidió directamente la detención de Adorni bajo la polémica “doctrina Irurzun”, utilizada durante la era Cambiemos para encarcelar preventivamente a exfuncionarios acusados de poder entorpecer investigaciones. Según Pagano, Adorni sigue ocupando un cargo clave y conserva influencia suficiente para presionar testigos y manipular la causa.
Aunque el fiscal Gerardo Pollicita rechazó el pedido por considerar que no existe “riesgo grave” de obstrucción, el clima judicial se volvió irrespirable y las sospechas crecen minuto a minuto.
Como si fuera poco, esta no sería la primera maniobra intimidatoria alrededor del expediente. Durante otra declaración clave, la secretaria del piloto del avión privado vinculado a un viaje de Adorni a Punta del Este recibió llamados insistentes de Marcelo Grandío, amigo del funcionario. La mujer, visiblemente alterada, mostró el teléfono en plena audiencia al fiscal y al juez Ariel Lijo, que reaccionaron imponiendo una restricción inmediata de contacto contra Grandío.
Con chats explosivos, denuncias de aprietes y acusaciones de enriquecimiento ilícito, el caso amenaza con transformarse en una de las bombas políticas y judiciales más escandalosas del año. La opinión pública ya sacó sus propias conclusiones y juzgó, tanto a Manuel Adorni como a la «Justicia», a uno por sus claras muestras de falsedad en las doctrinas que profesaba con el verbo, pero que omitía en sus hechos, y a otros por no aplicar la ley que como la aplicaron a la oposición en su momento con persecuciones, y presos políticos con causas inventadas, ante un delito que desde lejos se ve comprobable.






