12/03/2026.- Salta al Instante.- Nico Ortiz- Foto portada: Ilustrativa. Web.
La tormenta del petróleo ya aterrizó en los aeropuertos. Y, como suele pasar cuando la crisis global pega en los costos, el golpe termina cayendo directo en el bolsillo de los pasajeros. La empresa estatal Aerolíneas Argentinas anunció que empezará a cobrar recargos en los pasajes a raíz de la brutal escalada del precio del combustible aeronáutico, una decisión que suma tensión a un mercado aéreo ya castigado por aumentos y turbulencias económicas.
La explicación oficial es sencilla: el precio del petróleo se disparó y con él el valor del jet fuel, el combustible que alimenta los aviones. En ese contexto, la compañía decidió aplicar un cargo adicional en los tickets para intentar amortiguar el impacto de ese salto en los costos operativos. Traducido al lenguaje del pasajero: volar será más caro.
El recargo no será simbólico. En los vuelos regionales e internacionales, el adicional irá desde 10 hasta 50 dólares por tramo, dependiendo del destino. En los vuelos de cabotaje dentro del país, el golpe llegará con un cargo extra de 7.500 pesos por tramo. Cada escala, cada conexión, cada ida y vuelta sumará un nuevo mordisco al precio final del pasaje.
Desde la empresa intentaron presentar la decisión como una reacción inevitable frente al mercado energético. El argumento es que la suba del petróleo fue abrupta y que el combustible de aviación duplicó su valor en pocos días, obligando a las aerolíneas a recalcular costos para sostener sus operaciones.
Pero la medida expone una realidad incómoda: cuando el petróleo estalla en el tablero global, las consecuencias terminan cayendo en cadena. Primero el barril se dispara, después sube el jet fuel y finalmente el impacto se descarga en los boletos que pagan los pasajeros. El resultado es un nuevo encarecimiento del transporte aéreo justo cuando viajar ya se había convertido en un lujo para muchos.
El aumento se aplicará de manera temporal, según explicó la empresa, aunque sin una fecha clara de finalización. Todo dependerá de la evolución del precio del petróleo y del combustible aeronáutico en el mercado internacional. Mientras tanto, la señal es clara: la crisis energética global ya se coló en las tarifas aéreas y cada asiento en un avión empieza a costar un poco más.







