22/07/2026.- Salta al Instante.– Foto portada: El economista Jorge Paz. Imagen: UNSa.
La pérdida de poder adquisitivo y el aumento del endeudamiento encendieron las alarmas entre economistas. Advierten que muchas familias están utilizando tarjetas, créditos y billeteras virtuales para cubrir gastos cotidianos.
La economía de los hogares atraviesa un escenario de fuerte presión. La caída del poder adquisitivo, la pérdida de ingresos reales y el aumento del costo de vida llevaron a que muchas familias recurran al endeudamiento para mantener sus consumos básicos.
Los datos sobre morosidad muestran una situación preocupante: según especialistas, una parte creciente de los hogares tiene dificultades para cumplir con sus compromisos financieros, especialmente vinculados al uso de tarjetas de crédito y plataformas digitales.
El economista Jorge Paz advirtió que todavía no se dimensionó completamente la magnitud del problema y señaló que la morosidad en billeteras virtuales incluso podría superar los registros tradicionales, al no estar contemplada en algunos programas de refinanciación.
“Todavía no hemos tomado idea de la magnitud que tiene el problema del endeudamiento y de la morosidad de los hogares privados”, afirmó.
Menos salario y más deuda
Según el análisis del economista, los ingresos reales sufrieron una fuerte reducción en los últimos meses. Mientras los salarios privados registraron una caída cercana al 4%, en el sector público la pérdida habría sido mayor.
Aunque algunos indicadores muestran que el consumo no cayó en la misma proporción, Paz explicó que parte de esa resistencia está sostenida por el crédito y no por una mejora genuina de los ingresos.
“El endeudamiento es la principal causa que explica que el consumo todavía se mantenga”, señaló.
La deuda como síntoma de una economía en tensión
Para Paz, el aumento de las deudas familiares funciona como una señal de un problema más profundo: la pérdida de capacidad de pago.
Comparó la situación con una enfermedad: “El endeudamiento es la fiebre en una gripe”, una manifestación de una dificultad económica más amplia.
En ese sentido, sostuvo que sectores como la construcción, el comercio, los servicios y las pequeñas empresas atraviesan una etapa de retracción, mientras que las actividades que concentran empleo continúan debilitándose.
“La caída del empleo, de los salarios y el crecimiento de la informalidad generan menos poder de compra y menos capacidad de financiamiento”, explicó.
Familias que trabajan para pagar deudas
El especialista alertó que una de las principales señales de riesgo aparece cuando los ingresos mensuales quedan destinados casi por completo al pago de obligaciones acumuladas.
En muchos casos, las familias utilizan créditos para cubrir gastos habituales como alimentos, servicios, alquileres o medicamentos, generando una nueva deuda que se suma a la anterior.
Para los economistas, el desafío no pasa solamente por reducir la morosidad, sino por recuperar la capacidad real de los hogares para generar ingresos suficientes y sostener el consumo sin depender del financiamiento permanente.






