ALIMENTOS POR LAS NUBES: Los precios se aceleran y empujan a la Argentina al borde del colapso social

17/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: La suba de los precios de los alimentos contradice el argumento del gobierno nacional. Imagen: Web.
Cuando la plata no alcanza ni para lo básico, los precios de los alimentos vuelven a dispararse y convierten el comienzo de 2026 en un nuevo capítulo de angustia para millones de hogares que ya no saben cómo llegar a fin de mes. El rubro que define la sobrevivencia cotidiana —verduras, carnes, aceites, lácteos y huevos— se acelera otra vez, mientras el gobierno celebra cifras engañosas y mira para otro lado.

Un reciente informe privado reveló que en la segunda semana de enero los alimentos y bebidas registraron una suba semanal del 0,5%, impulsada especialmente por las verduras (más de 2%) y aceites (casi 2%), lo que confirma que los productos más básicos se convierten en un lujo cada vez más inalcanzable.

Pero la cifra apenas araña la realidad: en las últimas cuatro semanas el aumento promedio rondó el 1,1% mensual, contra un poder adquisitivo que no para de deteriorarse para trabajadores, jubilados y familias de menores ingresos.

La consultora Eco Go incluso proyecta que la inflación de alimentos podría empujar la inflación general de enero por encima del 2% mensual, una señal de que la supuesta calma inflacionaria es un espejismo y que el ajuste estructural no frena la escalada de precios que golpea directo en la mesa de los argentinos.

Las carnes, aunque más moderadas, también siguen subiendo, la papa y otras verduras superan el 5% semanal, y el aceitado combo de productos esenciales vuelve a marcar récords de precio.

Mientras tanto, el Gobierno intenta maquillar números celebrando una inflación anual más baja que años atrás, pero la realidad de la calle es otra: los alimentos siguen creciendo por encima del nivel general de precios, devorando salarios y jubilaciones, y dejando a miles viviendo al filo de la indigencia.

En este escenario, cada compra se convierte en una decisión desesperada: elegir entre carne o verdura, leche o pagar la luz, mantener la dignidad o resignarse a dietas cada vez más pobres. Los datos fríos no alcanzan para describir el impacto social de una inflación que no da tregua, y que vuelve a poner a los alimentos en el centro de la tormenta económica que atraviesa el país.