18/12/2025.- Salta al Instante.- Por Nico Ortiz.-Foto portada: América Latina, en disputa: avances de la derecha, crisis del progresismo y un tablero geopolítico en reconfiguración. Imagen: Mi Gran Noche.
En una extensa entrevista en el programa “Mi Gran Noche”, conducido por Mabel Corrales y Fernando Echazú, el analista político Daniel Escotorín ofreció un diagnóstico profundo sobre la coyuntura latinoamericana, marcada —según sostuvo— por el avance de gobiernos de derecha, la crisis de representación del progresismo y una creciente injerencia de Estados Unidos en los asuntos internos de la región.
Escotorín describió a América Latina como un verdadero “campo de batalla” político y económico, donde se enfrentan proyectos conservadores y expresiones progresistas debilitadas, en un contexto atravesado por el malestar social, las promesas incumplidas y la incapacidad de muchos gobiernos de dar respuestas estructurales a las demandas populares.
Al analizar el escenario regional, se detuvo especialmente en Chile, donde atribuyó el triunfo de la derecha conservadora al desgaste del gobierno de Gabriel Boric y a su rol de “contención” de la revuelta social de 2019, sin lograr canalizarla en transformaciones profundas. Para Escotorín, la tibieza del progresismo chileno terminó siendo funcional al regreso de los sectores más duros y tradicionales del conservadurismo.
También se refirió a Honduras, Bolivia y Venezuela, señalando distintos factores que explican los retrocesos o las crisis políticas: desde la presión directa del gobierno de Donald Trump y denuncias de fraude, hasta la fragmentación interna de las fuerzas populares. En el caso venezolano, fue contundente al denunciar una ofensiva internacional que —bajo el pretexto del narcotráfico— encubre intereses geopolíticos y petroleros, con una OEA ausente y desacreditada, a la que definió como un apéndice de la diplomacia estadounidense.
En clave comparativa, Escotorín se detuvo en Argentina para explicar por qué el gobierno de Javier Milei mantiene respaldo social pese a no haber dado respuestas a las problemáticas más urgentes. Allí habló de un malestar social profundo, amplificado por los medios hegemónicos y las redes sociales, que el campo popular no logra interpretar ni desarmar, y que es capitalizado por los discursos de odio y antipolítica.
No obstante, el analista introdujo un matiz al destacar el caso de México, bajo la presidencia de Claudia Sheinbaum, como una experiencia distinta dentro del escenario regional. Señaló que la continuidad del proyecto iniciado por López Obrador, sumada al fortalecimiento del vínculo con Brasil, podría configurar en el mediano plazo un eje regional de peso económico y político, capaz de equilibrar la presión de Estados Unidos y de dialogar con bloques emergentes como los BRICS.
En ese marco, Escotorín advirtió que la prepotencia estadounidense responde también a una crisis profunda del capitalismo norteamericano y a su derrota en la guerra comercial con China, cuya presencia económica en América Latina —incluida la Argentina— continúa expandiéndose más allá de los alineamientos ideológicos de los gobiernos de turno.
Finalmente, el entrevistado puso el foco en el escenario argentino inmediato, marcado por la discusión de la reforma laboral, las convocatorias sindicales y un año clave de reordenamiento político de cara a 2027. Alertó sobre el avance de reformas fiscales y educativas y sobre la necesidad de que el campo popular vuelva a organizarse, debatir y ofrecer propuestas concretas, frente a un gobierno que —según dijo— apela a consignas simplistas para justificar un fuerte retroceso en derechos.
“Hoy América Latina está en disputa —concluyó Escotorín—. El progresismo no termina de comprender las demandas sociales y la derecha no entiende que el modelo que defienden está en retroceso. En ese choque, se define el futuro de la región”.








