06/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Luis Fontana es el nuevo titular de ANMAT. Imagen: Web.
En medio de una de las crisis sanitarias más graves de los últimos años, el Gobierno de Javier Milei metió mano en la cúpula de la ANMAT y encendió todas las alarmas. Por decreto, sin explicaciones públicas y en pleno temblor judicial, designó como nuevo titular del organismo al médico cirujano Luis Eduardo Fontana, un hombre con larga trayectoria en OSDE, una de las mayores prepagas del país.
El nombramiento fue oficializado mediante el Decreto 3/2026, publicado este martes en el Boletín Oficial, y rige desde el 5 de enero. La movida llega en el peor momento posible: la ANMAT está bajo la lupa judicial por el caso del fentanilo defectuoso, una investigación que involucra cientos de miles de ampollas y decenas de muertes.
Renuncia forzada y expediente explosivo
La salida de Nélida Agustina Bisio no fue un simple recambio administrativo. La ahora ex titular del organismo fue citada a indagatoria por el juez federal Ernesto Kreplak en una causa que investiga la comercialización de fentanilo con fallas gravísimas de fabricación, producido por los laboratorios HLB y Ramallo.
Más de 300 mil ampollas habrían llegado al sistema de salud pese a deficiencias que el propio organismo regulador debía detectar y frenar. El expediente supera las 6.000 fojas, está dividido en más de 30 cuerpos y se convirtió en una bomba política y sanitaria. La actuación de la ANMAT quedó directamente cuestionada.
Desde septiembre, el desplazamiento de Bisio era un secreto a voces. El costo político crecía al ritmo de la causa judicial. El Gobierno esperó, midió y finalmente ejecutó el cambio.
Un regulador clave, en manos del negocio privado
La designación de Fontana no pasó desapercibida. El nuevo titular de la ANMAT construyó buena parte de su carrera profesional en OSDE, de donde se desvinculó recién en febrero de 2025. Es decir, el organismo encargado de autorizar, controlar y fiscalizar medicamentos y tecnologías médicas queda ahora en manos de alguien formado durante décadas en el corazón del sistema privado de salud.
Desde el Ejecutivo hablan de “perfil técnico” y “continuidad institucional”. Pero el contexto vuelve esas palabras frágiles. En plena investigación por muertes evitables y fallas de control, Milei optó por un hombre del mercado para comandar el principal ente regulador del país.
Silencio oficial y preguntas incómodas
El Gobierno no explicó por qué eligió este momento para el recambio ni qué garantías ofrece de independencia frente a intereses privados. Tampoco respondió a los cuestionamientos sobre posibles conflictos de interés en un organismo que debería funcionar como barrera sanitaria, no como puerta giratoria.
La ANMAT atraviesa una crisis de credibilidad. El fentanilo expuso fallas estructurales, controles débiles y responsabilidades políticas. En ese escenario, el mensaje es contundente: menos Estado de control y más lógica empresarial.
Mientras la Justicia avanza y las víctimas esperan respuestas, el Gobierno mueve fichas por decreto. La salud pública, otra vez, queda atrapada entre el ajuste, la opacidad y el negocio.







