ARGENTINA, EL DEPÓSITO MIGRATORIO DE EEUU

31/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: El NYT afirmó que Milei negoció recibir los inmigrantes que deporte Trump
Apenas trascendió la existencia de conversaciones avanzadas entre la Argentina y la administración de Donald Trump para que nuestro país reciba inmigrantes deportados desde Estados Unidos, la respuesta oficial fue un silencio calculado, evasivo y profundamente preocupante. El canciller Pablo Quirno evitó desmentir cualquier negociación, limitándose a un comunicado automatizado en el que afirmó que la Cancillería “no realiza comentarios sobre conversaciones o eventuales negociaciones diplomáticas”. Esa ausencia de claridad no desmiente lo publicado por el prestigioso The New York Times, que da por hecho el avance de un acuerdo que contradice, de plano, las proclamas públicas del propio gobierno argentino.

Según ese informe internacional, el subsecretario de Política Exterior presentó a comienzos de año una propuesta formal ante Washington para recibir a inmigrantes que han sido detenidos y deportados poco después de ingresar a Estados Unidos, con la idea de que desde Argentina puedan luego ser repatriados a países de origen. El propio Quirno, de acuerdo a esas fuentes, se habría comprometido con funcionarios estadounidenses a firmar el convenio.

La contradicción es insultante: mientras el gobierno lisura discursos públicos alarmistas sobre “ilegales” y celebra expulsiones de extranjeros en el interior del país, la diplomacia argentina estaría dispuesta a convertir a la Argentina en un punto logístico para la política migratoria más dura de Estados Unidos. El propio Trump ya firmó acuerdos similares con Paraguay, Ecuador y El Salvador, y ahora, en una jugada geopolítica que expone la dependencia de Buenos Aires, presiona para insertar a nuestro país en su ofensiva migratoria.

Lo más grave es la falta de transparencia: ni la Cancillería ni la Casa Blanca han confirmado oficialmente la existencia de las conversaciones, pero los documentos y fuentes citados por el diario estadounidense dejan en claro que las pláticas no son meras especulaciones diplomáticas. Que el presidente y su equipo evade explicar ante la opinión pública sobre un asunto tan sensible revela una estrategia de comunicación completamente desconectada de la realidad política y social argentina, y el recurso a negar la información a través de retuits de terceros —sin desmentir con firmeza— solo profundiza la duda y la opacidad.

Este posible pacto llega en momentos en que la administración Milei ha reforzado una narrativa de mano dura contra la inmigración, expulsando a miles de extranjeros o rechazándolos en fronteras. La doble dialéctica —un discurso interno contra inmigrantes y, al mismo tiempo, negociaciones secretas para recibir deportados— pone al descubierto una política exterior sin coherencia ni sensibilidad social, centrada más en complacer a una administración extranjera que en proteger la soberanía y dignidad del país.

En suma, estamos ante una combinación peligrosa de alineamiento servil con la Casa Blanca, comunicación opaca y contradicciones políticas internas que no solo ridiculizan al gobierno, sino que pueden tener consecuencias sociales y diplomáticas profundas. La ciudadanía tiene derecho a saber: ¿hasta qué punto nos quiere Estados Unidos como destino de deportados, y qué está ofreciendo Milei a cambio? La respuesta oficial, hasta ahora, es una evasión que no convence.