19/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Terminal de Ómnibus de Retiro. Imagen: Luis Robayo / AFP.
En una jornada histórica de enfrentamiento social, la Confederación General del Trabajo (CGT) y las principales centrales sindicales llevaron a cabo un paro general de 24 horas que paralizó el país, en rechazo frontal a la **reforma laboral impulsada por el presidente Javier Milei, un proyecto que sus críticos califican de “esclavista” por su impacto en derechos laborales históricos y condiciones de trabajo. La medida de fuerza coincidió con el **inicio del debate del controvertido proyecto en la Cámara de Diputados, mientras las calles y el edificio del Congreso fueron escenario de fuertes tensiones y un operativo policial sin precedentes para “proteger” el recinto sitiado por sindicatos y organizaciones sociales.
Desde primeras horas de la mañana, transporte público, trenes, colectivos, subtes, taxis y vuelos sufrieron paralización total, dejando gran parte del país sin movilidad y confirmando la adhesión masiva de los gremios al paro convocado por la CGT. La acción se produjo justo cuando la Cámara de Diputados discutía el proyecto de reforma laboral que ya había obtenido media sanción en el Senado con el respaldo oficialista.
La protesta, que fue descrita por dirigentes sindicales como una respuesta histórica al “ataque directo contra los derechos de los trabajadores”, reclamó no solo la retirada de la reforma sino también una explicación clara del rumbo laboral y económico del Gobierno de Milei en medio de preocupaciones por la caída del empleo, la pérdida de puestos en industrias clave y la reconfiguración de las protecciones sociales.
Mientras tanto, alrededor del Congreso de la Nación Argentina, miles de obreros, empleados, estatales y organizaciones sociales se concentraron para rechazar la iniciativa. En muchos sectores hubo cierre de accesos, vallas y un fuerte despliegue de fuerzas de seguridad que respondieron a la protesta con un operativo que sindicatos y agrupaciones sociales calificaron de “represivo” y acorde a un clima de enfrentamiento político cada vez más profundo.
La reforma laboral, promovida por Milei y sus aliados parlamentarios, incluye jornadas laborales de hasta 12 horas, modificación de indemnizaciones, ampliación de períodos de prueba y cambios significativos en licencias y derechos históricos reconocidos en décadas de legislación laboral. Para los gremios, estas medidas representan una precarización extrema del empleo y una transferencia de beneficios de los trabajadores hacia los empleadores.
La huelga general y las tensiones frente al Congreso no son hechos aislados: en las últimas semanas ya se habían registrado protestas masivas con enfrentamientos y arrestos cuando el Senado trató la reforma, y diversos sindicatos del transporte, ferroviarios y marítimos anunciaron medidas de fuerza adicionales, como la huelga de 48 horas de trabajadores marítimos en puertos que también afecta operaciones logísticas clave.
El clima político y social en Argentina continúa escalando, con un Gobierno que insiste en que la reforma es necesaria para “modernizar el mercado laboral y reducir la informalidad” mientras los sindicatos, la oposición y amplios sectores sociales advierten que estos cambios pueden socavar derechos conquistados y desencadenar mayor conflictividad social en el país.







