La llegada de los narcotest a los controles viales de Salta comenzó a poner bajo la lupa una problemática que durante años permaneció en un segundo plano: la conducción bajo los efectos de drogas.
Mientras las autoridades avanzan con los operativos para detectar sustancias en conductores, el diputado nacional y médico Bernardo Biella lanzó una fuerte advertencia sobre los riesgos que implica manejar después de consumir estupefacientes, especialmente marihuana.
«No se puede manejar alcoholizado y tampoco bajo los efectos de drogas», sostuvo el legislador, al respaldar los nuevos controles que buscan sacar de circulación a quienes representan un peligro potencial en las calles y rutas.
Biella explicó que las sustancias psicoactivas alteran funciones esenciales para una conducción segura. Según indicó, algunas drogas generan una falsa sensación de control, mientras afectan la capacidad para calcular distancias, velocidades y tiempos de reacción. Otras, en cambio, deprimen el sistema nervioso y provocan respuestas más lentas ante situaciones de emergencia.
«La persona no puede reaccionar a tiempo ni frenar cuando corresponde», advirtió.
Respecto de la marihuana, el médico fue tajante y descartó cualquier idea de compatibilidad entre el consumo y la conducción. Señaló que la sustancia modifica la percepción, enlentece las respuestas del organismo y afecta reflejos fundamentales para tomar decisiones rápidas frente a imprevistos.
La implementación de narcotest marca un nuevo capítulo en la lucha contra la siniestralidad vial. Desde distintos sectores sostienen que así como la sociedad comprendió los riesgos de conducir alcoholizada, ahora también debe asumir que manejar bajo efectos de drogas puede tener consecuencias igualmente graves.
El debate quedó instalado. Mientras avanzan los controles, crece la preocupación por una conducta que especialistas consideran incompatible con la seguridad vial y que podría estar detrás de numerosos accidentes evitables.