BOMBA EN LA ESCUELA DE GENDARMERÍA: Tres heridos y un silencio que inquieta

21/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Bomberos en la zona del atentado. Imagen: Web.
La escena fue tan brutal como inquietante: un paquete explotó dentro de la Escuela Superior de Gendarmería Nacional, dejó al menos tres heridos y encendió todas las alarmas en un edificio que debería estar blindado por definición. El estallido, ocurrido en una dependencia de formación de la fuerza federal, expuso fallas de seguridad y abrió interrogantes que el Gobierno todavía no logró despejar.

Explosivo en edificio de Gendarmería. Imgagen: Redes Sociales.

Según confirmaron fuentes oficiales, el artefacto detonó cuando era manipulado en el interior de la institución, provocando heridas de distinta consideración a tres integrantes vinculados a la fuerza. Los lesionados fueron trasladados de inmediato a centros de salud y, de acuerdo a los primeros partes médicos, se encuentran fuera de peligro, aunque con lesiones que requirieron atención urgente.

La Gendarmería Nacional Argentina activó el protocolo interno y dio intervención a peritos especializados en explosivos para determinar el origen y la composición del paquete. El edificio fue evacuado parcialmente mientras trabajaban los equipos de seguridad y se montó un operativo en los alrededores para descartar otros riesgos.

Las primeras hipótesis apuntan a que se trató de un envío dirigido a una oficina específica dentro de la Escuela Superior, aunque las autoridades evitaron precisar destinatarios y detalles del contenido. La investigación quedó en manos de la Justicia Federal, que deberá establecer si se trató de un ataque deliberado, una intimidación o un hecho aislado.

El episodio ocurre en un contexto de tensión creciente en torno a las fuerzas federales, con debates abiertos sobre su rol en el control de protestas sociales y operativos de seguridad en distintas provincias. En ese marco, la explosión dentro de una institución formativa de la Gendarmería adquiere una dimensión política inevitable.

No es la primera vez que una fuerza de seguridad se ve atravesada por un hecho de este tipo. En años anteriores, distintas sedes judiciales y dependencias públicas recibieron amenazas o paquetes sospechosos que obligaron a evacuar edificios y reforzar controles. Cada antecedente dejó en evidencia la vulnerabilidad de estructuras que deberían contar con sistemas de verificación exhaustivos.

Desde el Ministerio de Seguridad evitaron especulaciones públicas y prometieron “ir hasta las últimas consecuencias” para identificar a los responsables. Sin embargo, la falta de información detallada alimenta la inquietud. ¿Cómo ingresó el paquete? ¿Hubo controles previos? ¿Se trató de un mensaje dirigido a la institución?

La explosión no solo dejó tres heridos. Dejó, sobre todo, una señal de alarma en el corazón mismo de una fuerza federal. Y en un país atravesado por crisis y conflictos, cada estallido —literal o político— se convierte en un síntoma que exige respuestas claras, rápidas y transparentes.