BOMBARDEAR CON LEYES PARA TAPAR LA CORRUPCIÓN

17/03/2026.- Salta al Instante.-  Por Jesús Castillo.- Foto portada: Criptogate $LIBRA, con el escándalo en la puerta de la Casa Rosada, el gobierno de Javier Milei intenta cambiar de tema y empuja una batería de leyes al Congreso.

En la Casa Rosada saben que el escándalo de la criptomoneda $LIBRA se volvió imposible de esconder. Pero aun así lo intentan. Con Javier Milei y Karina Milei en el centro de una tormenta política por las revelaciones del caso, el Gobierno decidió mover el tablero: instalar una agenda legislativa urgente para que el debate público deje de hablar del criptoescándalo y pase a discutir leyes en el Congreso.

La decisión se tomó en una reunión que se realizó al mediodía en Balcarce 50 y que duró casi dos horas. La encabezó el jefe de Gabinete Manuel Adorni, acompañado por la secretaria general de la Presidencia Karina Milei, mientras el oficialismo intenta recomponer su frente interno en medio de las revelaciones sobre $LIBRA.

Alrededor de la mesa también se sentaron el ministro del Interior Diego Santilli, el ministro de Economía Luis Caputo, el presidente de la Cámara de Diputados Martín Menem, el operador político Eduardo “Lule” Menem, la jefa del bloque libertario en el Senado Patricia Bullrich, el asesor presidencial Santiago Caputo y el secretario de Asuntos Estratégicos Ignacio Devitt.

El objetivo fue explícito: cambiar el eje de la conversación pública en el peor momento del gobierno de los hermanos Javier Milei y Karina Milei, golpeados por las revelaciones del escándalo cripto. Una fuente del propio oficialismo lo resumió sin rodeos: “Necesitamos que se hable de otra cosa”.

La escena dejó postales que reflejan la tensión interna. Patricia Bullrich abandonó la reunión media hora antes que el resto y su salida en soledad no pasó desapercibida. Santiago Caputo también se retiró por separado. El resto del grupo salió en bloque desde el Salón de los Bustos con sonrisas que intentaban transmitir normalidad. Manuel Adorni se quedó en su despacho.

Minutos después, el propio Adorni se encargó de marcar el nuevo guion del Gobierno: publicó en redes sociales el temario que la administración de Javier Milei pretende empujar en el Congreso durante los próximos meses.

La lista de proyectos es extensa y apunta a encender debates que ocupen la agenda política. Entre las iniciativas aparece la modificación del Código Penal, reformas vinculadas a la propiedad privada, cambios en la ley de expropiaciones, la ley de tierras, la ley de fuegos, la regularización dominial para la integración socio urbana, además de avanzar con la ley de glaciares, la modificación de la ley de discapacidad y la ley de financiamiento universitario.

La estrategia legislativa continuó después del encuentro: al terminar la reunión se sumó el jefe del bloque libertario en Diputados, Gabriel Bornoroni, para empezar a coordinar la ofensiva parlamentaria junto a Martín Menem y Eduardo “Lule” Menem.

Todo ocurre mientras el escándalo de $LIBRA sigue creciendo. El caso se originó cuando Javier Milei promocionó la criptomoneda en sus redes sociales, lo que disparó su precio en minutos y luego terminó en un desplome que dejó pérdidas para miles de inversores, en una maniobra que especialistas compararon con un esquema de “pump and dump”.

Ese episodio se convirtió en uno de los mayores problemas políticos del gobierno libertario. Investigaciones judiciales y periodísticas apuntan a posibles vínculos entre el entorno presidencial y los promotores del proyecto cripto, lo que terminó instalando el llamado “Criptogate” o “Libragate” en el centro del debate público.

En ese contexto, la reunión en la Casa Rosada dejó en claro el objetivo del oficialismo: desplazar el foco del escándalo. Mientras el caso $LIBRA sigue generando preguntas sobre lo ocurrido alrededor de Javier Milei, Karina Milei y el círculo de poder libertario, el Gobierno apuesta a inundar el Congreso con proyectos y discusiones para que la agenda política cambie de tema.

Pero la maniobra tiene un problema evidente: el criptoescándalo no desaparece porque se lo tape con leyes. Y en los pasillos del poder ya lo saben.