27/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Policías federales agrediendo a Facundo Tedeschini, camarógrafo del canal A24. Imagen: Web.
La escena fue casi cinematográfica, pero fue real: Facundo Tedeschini, camarógrafo del canal A24, fue **agredido, empujado al piso, esposado y detenido por efectivos de la Policía Federal Argentina (PFA) mientras cubría una protesta contra la modificación de la Ley de Glaciares en las inmediaciones del Congreso de la Nación. Las imágenes del ataque, con gas pimienta y golpes, recorrieron los noticieros y encendieron una polémica que retrata a la perfección la tensión entre seguridad estatal y libertad de prensa en un debate legislativo de impacto ambiental y estratégico nacional.
En medio de la polémica, la senadora y jefa del bloque de La Libertad Avanza, Patricia Bullrich, se apresuró a desligarse del operativo de seguridad y a señalar que no era ya ministra de Seguridad, aunque confirmó que se había abierto un sumario interno contra el policía involucrado, calificado por ella misma como “conducta reprochable”. Bullrich aseguró que habló con el secretario de Seguridad y que el jefe de la PFA dispuso la investigación administrativa contra el agente por su accionar. “Si se abre un sumario es porque no fue la conducta que la policía debe realizar”, sostuvo ante la prensa acreditada.
La versión oficial de Bullrich —que insistió en desligar responsabilidades políticas aunque se atribuye la apertura de la investigación— contrasta con el relato de colegas y de Tedeschini, quienes aseguran que el camarógrafo se encontraba en la vereda ejerciendo su trabajo periodístico cuando fue embestido por varios efectivos, sometido con gas pimienta y arrastrado al momento de su detención. El mismo Tedeschini rompió el silencio tras ser liberado y cruzó públicamente a la legisladora y a las autoridades policiales por lo que calificó de uso excesivo de la fuerza.
La respuesta de la Policía Federal, a través de un comunicado, fue señalar que hubo un “forcejeo con un camarógrafo cuando intentaba obtener imágenes dentro del perímetro de seguridad”, y que el trabajador recibió asistencia del SAME y fue trasladado al Hospital Ramos Mejía para recibir atención médica. Sin embargo, fuentes periodísticas presentes en el lugar y organizaciones de derechos humanos describieron la agresión como desproporcionada y señalaron que los periodistas fueron empujados y rociados con gas pimienta sin provocación alguna.
El episodio se inscribe en un contexto de creciente represión en torno a las protestas contra la reforma de la Ley de Glaciares, una normativa que resguarda reservas de agua dulce y cuya modificación es vista por organizaciones ambientalistas como un paso atrás en la protección del medio ambiente argentino. El debate en el Senado se desarrolló bajo alta tensión, con manifestantes detenidos y medios de comunicación enfrentados a las fuerzas de seguridad.
Mientras los sumarios administrativos avanzan y la investigación judicial podría sumarse a la interna policial, el caso deja en evidencia un conflicto mayor: el oficialismo, representado por figuras como Bullrich, busca administrar la narrativa de la seguridad en medio de protestas sociales, pero choca con la visibilidad que aportan los trabajadores de prensa, cuya labor en el Congreso fue silenciada a la fuerza. La apertura del sumario interno, lejos de calmar las aguas, promete alimentar una nueva oleada de críticas sobre el uso de la fuerza pública y la protección del derecho a informar en un momento político clave para el futuro ambiental del país.








