CAE LA RECAUDACIÓN: Crece la presión fiscal

7/04/2026.- Salta al Instante.- Jesús Castillo.- Foto portada: Milei y sus políticas están llevando al país a la quiebra.
Las cuentas de las provincias comenzaron a crujir. En medio de la desaceleración económica, la recaudación muestra señales claras de deterioro y encendió alarmas en las administraciones subnacionales, que enfrentan un escenario cada vez más ajustado entre ingresos que se achican y necesidades de gasto que no dejan de crecer.

Durante el primer trimestre de 2026, los recursos que reciben las provincias por coparticipación federal alcanzaron los 16,2 billones de pesos, pero registraron una caída real del 6,3% frente al mismo período del año pasado. En términos concretos, el retroceso implicó una pérdida cercana a 1,1 billones de pesos en comparación con 2025, uno de los retrocesos más significativos de los últimos años.

El dato fue señalado por el diputado Guillermo Michel, quien advirtió que el deterioro de los ingresos fiscales se combina con mayores necesidades de gasto, configurando un cuadro cada vez más delicado para las finanzas provinciales.

El golpe no llega solo desde la coparticipación. También los recursos propios de las provincias muestran señales de estancamiento. El principal tributo subnacional, Ingresos Brutos, que representa el 78,7% de la recaudación provincial, creció 34% en términos nominales, pero apenas 1,1% en términos reales al descontar la inflación, lo que en los hechos significa un avance prácticamente nulo.

El cuadro fiscal se vuelve más explosivo si se mira el contexto general. La recaudación nacional acumula ocho meses consecutivos de caída en términos reales, una señal directa del enfriamiento económico y del debilitamiento del consumo y la actividad.

Ese deterioro termina golpeando de lleno a las provincias. Menos actividad implica menos consumo, menos impuestos y, en consecuencia, menos recursos coparticipables que llegan a los gobernadores. El resultado es una presión fiscal cada vez mayor sobre los distritos, que dependen en gran medida de los ingresos tributarios para sostener sus presupuestos.

En ese escenario, el frente fiscal se vuelve cada vez más inestable: ingresos que no despegan, transferencias que se reducen y una estructura tributaria que ya no logra compensar el impacto de la desaceleración económica. Para muchas provincias, la ecuación empieza a mostrar un equilibrio cada vez más frágil.