10/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Ilustrativa. Web.
La industria volvió a confirmar su deterioro y profundizó una tendencia que ya no admite matices. En febrero, la actividad manufacturera se desplomó un 8,7 por ciento interanual y un 4 por ciento respecto de enero en términos desestacionalizados, según el Índice de Producción Industrial (IPI) difundido por el Indec. El dato no solo iguala una de las peores caídas de los últimos 20 meses, sino que además borra la recuperación que el sector había mostrado durante la gestión de Javier Milei.
La magnitud del retroceso ubica al sector nuevamente por debajo de los niveles de enero de 2024, el primer mes completo tras la devaluación inicial del actual gobierno. Con este resultado, la industria encadena ocho meses consecutivos en baja, luego de que la última mejora se registrara en junio de 2025.
El derrumbe encuentra antecedentes en el desplome del 20 por ciento interanual de junio de 2024, en plena salida del ajuste de shock, y en la caída de igual magnitud registrada en noviembre pasado. Pero el dato de febrero agrega un elemento más profundo: la actividad no solo no logra sostener la recuperación, sino que retrocede a niveles previos al rebote posterior al ajuste inicial.
En términos de tendencia, la serie se ubicó en 116,4 puntos, por debajo de los 117 puntos de enero de 2024, tomando como base 2004 igual a 100. Según la consultora LCG, el nivel actual se encuentra 6,7 por ciento por debajo del registrado en noviembre de 2023. Si se observa la serie original, sin ajuste estacional, la industria tocó los 100 puntos, el nivel más bajo desde mayo de 2020, en plena pandemia. Excluyendo ese período excepcional, se trata del peor registro en al menos una década.
El retroceso no muestra excepciones relevantes. A diferencia de otros sectores de la economía, la caída industrial es generalizada: 14 de los 16 rubros relevados registraron bajas en febrero. La industria textil encabezó el desplome con una caída del 33 por ciento interanual, mientras que el sector de prendas de vestir, cuero y calzado retrocedió un 18 por ciento. Ambos segmentos reflejan el impacto de la apertura comercial y la reducción de aranceles implementada en 2025.
La producción de maquinaria y equipo también mostró un retroceso significativo, con una caída del 29 por ciento, lo que da cuenta de un freno en la inversión en bienes de capital. En la misma línea, sectores vinculados a insumos intermedios como caucho y plástico cayeron un 15 por ciento, mientras que la siderurgia y otras industrias metálicas retrocedieron un 12,5 por ciento.
La industria automotriz y de autopartes se sumó al cuadro crítico con un desplome del 29 por ciento, afectada por la menor demanda externa, especialmente desde Brasil, el estancamiento del mercado interno y la mayor presencia de vehículos importados. En el caso de alimentos, uno de los rubros más relevantes, la caída fue del 6,9 por ciento.
En paralelo, la construcción mostró una baja del 0,7 por ciento y se mantiene en niveles históricamente bajos tras el derrumbe de 2024, de acuerdo con el Indicador Sintético de la Actividad de la Construcción (ISAC) también difundido por el Indec.
Las excepciones fueron mínimas. Solo dos sectores registraron subas: productos químicos, con un incremento del 3,7 por ciento, y refinación de petróleo, que creció un 19 por ciento, impulsada por el dinamismo del sector energético.
Los datos de febrero se apoyan en un contexto previo de baja utilización de la capacidad instalada. En enero, ese indicador se ubicó en torno al 53 por ciento, por debajo del nivel del mismo mes de 2025. Algunos sectores operan en niveles críticos incluso considerando factores estacionales, como el automotriz, con una utilización del 24 por ciento, y el textil, con el 23 por ciento.
El cuadro se completa con siete caídas consecutivas de la industria en el Estimador Mensual de Actividad Económica (EMAE) del propio Indec, lo que refuerza la persistencia de la tendencia negativa.
En este escenario, la combinación de apertura comercial, atraso cambiario y paritarias contenidas aparece como telón de fondo de un proceso que impacta sobre uno de los principales generadores de empleo. La evolución del sector industrial, con caídas generalizadas y niveles de actividad en mínimos de largo plazo, proyecta además efectos sobre el mercado laboral, en un contexto donde el desempleo ya mostró señales de aumento hacia fines de 2025.







