25/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Corte de ruta de familiares y allegados de Natalia Cruz, exigen respuestas al Ministro de Seguridad por el femicidio. Imagen: FM Aries.
La tragedia se transformó en protesta de furia y exigencia en el norte salteño. Familiares y allegados de Natalia Cruz, la mujer de 37 años asesinada el pasado 17 de febrero en Campo Quijano, decidieron llevar su dolor a la Ruta Nacional 51 y cortarla de manera intermitente en el puesto vial de **Río Blanco para reclamar avances concretos en la investigación y la presencia del ministro de Seguridad, Gaspar Solá Usandivaras.
Lo que empezó como el lamento de quienes perdieron a Natalia se convirtió rápidamente en un reclamo social potente: “No vamos a parar hasta que venga y nos escuche”, clamaron los manifestantes, que denuncian la falta de resultados en la búsqueda del principal sospechoso, Orlando Serapio, quien sigue prófugo a más de ocho días del crimen.
El femicidio de Natalia —que fue encontrada agonizando en su casa del barrio Luz y Fuerza, producto de golpes y asfixia mecánica, y que luego falleció en el Hospital Francisco Herrera— puso en alarma a toda la comunidad salteña por la brutalidad del ataque y la ausencia de respuestas rápidas por parte de las fuerzas policiales. El acusado, Serapio, llegó a confesar ante la madre de la víctima que la había golpeado antes de desaparecer sin dejar rastros claros.
La protesta, que obliga a la circulación alternada de vehículos en uno de los principales corredores viales de la provincia, no es casual ni improvisada: familiares exigen que el ministro de Seguridad se presente en el lugar y dé explicaciones públicas sobre el avance de la causa y sobre por qué no hay aún una detención del sospechoso a pesar del despliegue de operativos, allanamientos y rastrillajes en distintos puntos, incluso en zonas rurales donde se sospecha que podría ocultarse.
La tensión se multiplicó con la convocatoria a una marcha hacia la Ciudad Judicial bajo la consigna “Justicia por Natalia Cruz”, un reclamo que mezcla el dolor profundo de una familia con el enojo de sectores de la sociedad salteña que sienten que la seguridad y la justicia tardan demasiado en casos que deberían ser prioridad absoluta.
El corte en la ruta —que comenzó ayer y continúa hoy— no solo denuncia la impotencia frente a la falta de detención de un femicida que confesó el crimen, sino que pone en tela de juicio la capacidad de las autoridades provinciales para dar respuestas urgentes cuando se trata de violencia extrema contra mujeres.
En un contexto donde cada femicidio en la Argentina genera reclamos inmediatos de justicia, el de Natalia —así como otros casos recientes que siguen resonando en la provincia— no solo conmueve por su brutalidad, sino porque la ausencia de resultados palpables desata la bronca y la movilización social en Salta.
La pregunta que flota sobre la ruta cortada por los familiares de Natalia Cruz es tan simple como dolorosa: ¿hasta cuándo el Estado va a tardar en responder frente a femicidios que desgarran familias y clubes enteros de la sociedad salteña?







