CAPUTO: Reconoció que la inflación no desacelerará

02/02/2026.- Salta al Instante. Foto portada: Luis «Toto» Caputo.- Imagen: Web.
En un giro que mezcla pragmatismo con renuncia implícita, el ministro de Economía afirmó que Argentina no saldrá a buscar financiamiento externo, aun cuando el país registra un riesgo país en niveles que podrían facilitarlo —mientras el Gobierno prioriza cancelaciones y evita nuevas obligaciones en Wall Street.

El ministro Luis Caputo sorprendió a propios y extraños: este lunes aseguró que el Gobierno no tiene intención de emitir deuda en los mercados internacionales en lo que resta de 2026, pese a que el riesgo país argentino cayó por debajo de los 500 puntos, su nivel más bajo en años y un signo tradicional de mayor confianza de los inversores.

“No vamos a salir al mercado, contrario a lo que se dice. No tenemos ninguna intención de salir al mercado internacional de deuda”, enfatizó Caputo en una entrevista, en un mensaje que desactiva cualquier expectativa de una colocación en Wall Street u otros centros financieros globales.

La declaración es llamativa no sólo por el contexto técnico —el riesgo país descendió a niveles no vistos desde hace casi ocho años— sino porque durante meses se habló de que Argentina podría reabrir el acceso al financiamiento internacional después de más de cinco años de ausencia, aprovechando el repunte en bonos y un contexto global más benigno.

Caputo explicó que la negativa a emitir deuda responde, en parte, a una lectura histórica de la economía argentina: “Argentina siempre tuvo déficit y la consecuencia de eso es que el Estado “se llevaba todo el crédito que había” en emisiones soberanas, impidiendo que el financiamiento llegue al sector productivo, en lo que calificó como efecto de crowding out (desplazamiento del crédito privado).

Distinto es el enfoque oficial respecto a las operaciones de manejo de pasivos: el Gobierno ha venido pagando vencimientos e incluso utilizando mecanismos financieros —como la adquisición de Derechos Especiales de Giro (DEGs) providos por Estados Unidos para cancelar intereses del FMI— que, según Caputo, no constituyen nuevos préstamos ni endeudamiento tradicional.

La posición oficial choca con el análisis de agencias y bancos internacionales que ven en la caída del riesgo país y en algunos pasos financieros del Gobierno señales de una posible reapertura de Argentina al mercado global en algún momento de 2026, siempre y cuando se consoliden reservas y se afirmen condiciones macro favorables.

En los últimos meses también circuló información sobre emisiones locales en dólares —como el Bonar 2029N bajo ley argentina destinado a inversores locales— que algunos analistas interpretan como un “testeo” del apetito por deuda en moneda dura, aunque no equivalen a una salida plena al mercado internacional sin aprobación legislativa específica.

La decisión de no emitir deuda externa ocurre en un contexto donde Argentina sigue enfrentando grandes desafíos económicos: a pesar de la caída del riesgo país, persisten tensiones en la economía real, altos niveles de inflación y una pesada carga de vencimientos de deuda cuyos pagos están siendo cubiertos, en parte, con maniobras financieras poco convencionales.

El mensaje de Caputo —con un tono que busca transmitir prudencia financiera— alimenta al mismo tiempo incertidumbre entre economistas y mercados: si Argentina renuncia ahora a financiarse internacionalmente justo cuando hay señales de mejora en indicadores de riesgo, ¿cuál será el plan alternativo para sostener las necesidades de financiamiento en moneda extranjera más allá de 2026? El interrogante queda abierto mientras el Gobierno reafirma que su prioridad es saldo de cuentas y políticas internas antes que volver a Wall Street.