06/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Luis Toto Caputo, por segunda vez endeuda y choca el país, pidió a los ministros que recorten gastos corrientes y de capital. Imagen: Agustín Marcarian/AFP.
La recaudación del Estado nacional volvió a caer en abril, con una baja real del 3,7%, y ya acumula nueve meses consecutivos en retroceso. En el primer cuatrimestre del año, la merma roza el 7% en términos reales, un dato que intensifica la presión sobre el frente fiscal y obliga al Gobierno a profundizar el ajuste para sostener el equilibrio presupuestario.
El escenario no resulta novedoso en la historia económica argentina. Durante los últimos años de la Convertibilidad, la administración de Fernando De la Rúa enfrentó una dinámica similar: restricciones monetarias, dificultades para financiarse con deuda y un margen cada vez más reducido para continuar con privatizaciones, lo que derivaba en sucesivos anuncios de recortes que no lograban estabilizar la situación.
En ese contexto, se recuerda el breve paso de Ricardo López Murphy por el Ministerio de Economía, cuya propuesta de ajuste —que incluía recortes en universidades— precipitó su salida en apenas dos semanas.
Hoy, la caída sostenida de ingresos explica el endurecimiento del recorte en el gasto público, la paralización de la obra pública y la necesidad de avanzar en la venta de activos, como ocurre con el caso de Transener. El ministro de Economía, Luis Caputo, pidió a los distintos ministerios profundizar los recortes tanto en gastos corrientes como de capital.
Desde el Gobierno sostienen que la reducción del gasto “libera” recursos para el sector privado, promoviendo inversión y crecimiento. Sin embargo, esa dinámica no se verifica de manera generalizada, con excepción de sectores como energía y minería, favorecidos por condiciones específicas.
El economista Federico Pastrana, director de la consultora C-P, señaló que la nueva caída de la recaudación implica “necesariamente un nuevo ajuste”, en un contexto donde el gasto ya fue fuertemente recortado desde 2024. Según explicó, esto genera un comportamiento “procíclico” de la política fiscal: en lugar de amortiguar la crisis en sectores productivos, tiende a profundizarla.
Pastrana también mencionó cambios en la política social, como la transformación del programa Potenciar Trabajo en Volver al Trabajo, con modificaciones en la modalidad de asistencia. Además, advirtió sobre la presión creciente en materia de subsidios, en un contexto internacional de precios elevados de la energía.
Por su parte, Guido Zack, director de Economía de Fundar, describió un “círculo vicioso” entre ajuste, caída de la actividad económica, menor recaudación y la necesidad de nuevos recortes. Los datos recientes reflejan bajas reales en impuestos clave, como el IVA (3,3%) y Ganancias (2,5%).
Zack también señaló factores que inciden en el resultado fiscal, como el crecimiento de la deuda flotante —que pasó de 2 a 4 billones de pesos en marzo— y el impacto de los intereses de instrumentos financieros como las LECAP.
Además, planteó que el equilibrio presupuestario se ve influido por el nivel de transferencias a las provincias, que no alcanzaría el porcentaje establecido. En administraciones anteriores, esa brecha se compensaba parcialmente con obra pública, algo que actualmente no ocurre.
Finalmente, el economista destacó que, a diferencia de 2024, cuando la restricción externa limitaba el crecimiento, el contexto actual presenta mayor disponibilidad de divisas. En ese marco, el ajuste del gasto tiene un impacto más directo sobre la actividad económica, lo que refuerza la dinámica contractiva.






