CARRIÓ Y EL ESCÁNDALO DE LA AFA: Amenazas a un fiscal, pedido de disculpas y acusaciones contra dirigentes de su fuerza

15/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Elisa “Lilita” Carrió. Imagen: Archivo.
Elisa “Lilita” Carrió, figura icónica de la política argentina, se metió de lleno en uno de los culebrones judiciales del año al protagonizar un cruce explosivo con un fiscal bonaerense y quedar envuelta en acusaciones que podrían complicar aún más su ya desgastada imagen pública.

Todo empezó con llamadas intimidatorias al fiscal Germán Camafreitas, quien investiga a un dirigente de la Coalición Cívica en Pilar, Matías Yofe, por presunta extorsión. Según el propio funcionario, Carrió lo llamó repetidas veces, amenazándolo con que “terminaría preso” y prometiendo ir “despiadadamente” contra él, además de asegurar que sería portada de todos los medios.

Aunque Carrió terminó pidiéndole disculpas en sede judicial, aseguró no recordar haberlo agraviado y culpó su reacción al estar “desencajada” por la presencia de una mujer y un bebé durante un allanamiento polémico a la casa de Yofe.

Lo que parecía un simple entredicho se volvió mucho más turbio: Carrió admitió haber actuado en la causa como abogada de Yofe sin matrícula habilitante y, para colmo, confesó que le sugirió a su protegido tirar su teléfono celular al mar tras el allanamiento, un gesto que ya está en la mira de los investigadores como posible instigación para destruir evidencia.

El escándalo judicial no termina ahí. El fiscal que ordenó el allanamiento lo hizo en el marco de una investigación que involucraba denuncias contra altos dirigentes de la AFA, un entramado de causas que ya tiene a figuras como Pablo Toviggino y Claudio “Chiqui” Tapia en el centro de alertas por supuestas irregularidades.

Mientras los fiscales y testigos siguen desmintiendo las versiones de maltrato institucional que Carrió había denunciado, la líder de la Coalición Cívica se ve cada vez más acorralada por sus propias palabras y actos. La mezcla de amenazas, defensas sin matrícula y consejos dudosos sobre qué hacer con celulares comprometidos alimenta una trama que no hace más que agravar la crisis en torno a este caso judicial y político de alto voltaje.