21/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Gustavo Sáenz, Ariel Lijo y Raúl Jalil. Imagen: Web.
Una cena, varios nombres pesados y una reacción desmedida: la reunión del juez Ariel Lijo con los gobernadores Gustavo Sáenz y Raúl Jalil desató un nuevo episodio de paranoia en el corazón del poder libertario. La que encendió las alarmas fue Karina Milei, que volvió a ver conspiraciones donde otros ven política.
El encuentro tuvo como excusa el cumpleaños de Sáenz, celebrado en la Capital, pero el menú incluyó mucho más que brindis: también participaron los senadores peronistas Carolina Moisés, Guillermo Andrada y Sandra Mendoza, además de operadores mediáticos y judiciales. Una postal que, en la lógica de la hermana presidencial, se traduce automáticamente en amenaza.
El contexto agrava la escena. Apenas diez días antes, el camarista Mariano Borinsky había ingresado a la Casa Rosada para reunirse con Santiago Caputo, sin siquiera saludar a Karina. Un gesto leído como desplante y síntoma de una disputa más profunda que atraviesa al oficialismo.
Detrás de estas fotos cruzadas se juega una partida mayor. Lijo y Borinsky aparecen como piezas clave en la carrera por ocupar vacantes estratégicas: la Corte Suprema y la Procuración General. Lugares que no se definen sin negociación política y donde los gobernadores y senadores presentes en la cena tienen peso específico.
Versiones que intentaron sumar a Osvaldo Jaldo y a Flavia Royón fueron rápidamente desmentidas por sus entornos. Jaldo, aseguraron, estaba en Tucumán tras firmar la entrega del acueducto de Vipos, mientras que Royón negó de plano cualquier presencia.
El trasfondo es aún más áspero. Lijo se mueve como figura central dentro del entramado de Comodoro Py, donde comparte poder con nombres como Borinsky, María Servini y Marcelo Martínez de Giorgi. Ese bloque se consolidó tras el desplante de Javier Milei a Ricardo Lorenzetti y la imposición de Karina para que Juan Bautista Mahiques reemplazara a Mariano Cúneo Libarona.
Desde entonces, Lijo y Borinsky comenzaron a moverse en tándem, explotando la interna oficialista. La visita de Borinsky a Balcarce 50 para reunirse con Caputo y Sebastián Amerio, bajo la excusa de discutir la reforma del Código Penal, fue interpretada como una señal directa hacia Karina y Mahiques, en medio del avance de causas sensibles como $Libra y Andis.
La respuesta no tardó en llegar: Mahiques le hizo saber a Lijo que el Gobierno no tiene previsto enviar al Senado el pliego de su hombre de confianza, Tomás Rodríguez Ponte. En la guerra silenciosa del poder, cada gesto cuenta. Y en este caso, una cena bastó para desatar otro capítulo de tensión en la cima del oficialismo.
Con información de La Política Online.







