«CHE, PERO QUÉ BUENA QUE ESTÁ LA PERUCA»

04/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Al diputado octogenario Cipolini se le quedó abierto el micrófono y quedaron expuestos sus comentarios misóginos sobre tres legisladoras. Fue duramente cuestionado en el recinto y terminó responsabilizando a la tecnología por lo ocurrido.
La sesión preparatoria de la Cámara de Diputados, tradicionalmente marcada por la formalidad de las juras, quedó opacada por un episodio que generó indignación y repudio generalizado. El diputado radical Gerardo Cipolini, de 82 años, realizó comentarios de tono sexual sobre tres legisladoras sin advertir que su micrófono estaba abierto, lo que derivó en un fuerte cruce en el recinto.

Cipolini, quien presidía la sesión de manera provisional, pronunció en voz alta —y mientras la transmisión estaba en vivo—: “Che, pero qué buena que está la peruca”, en referencia a la diputada Rosario Goitia.
Lejos de quedar en un solo exabrupto, volvió a hacer apreciaciones similares sobre María Graciela de la Rosa y Mónica Becerra, a quien calificó con un “che, qué linda”. Sus palabras, difundidas sin filtro en plena sesión, dispararon la reacción inmediata de varios bloques.

El repudio en el recinto

La diputada massista Cecilia Moreau tomó la palabra para exigirle públicamente que se disculpara, remarcando que ese tipo de expresiones cosifican a las mujeres y no pueden tener lugar en una institución democrática.
“Creo que las mujeres somos mucho más que un buen cuerpo. Somos cabeza, corazón, ideas, coraje y perseverancia”, afirmó Moreau, reclamándole a Cipolini que asumiera su responsabilidad.

La respuesta del diputado: excusas tecnológicas y ninguna disculpa

Lejos de admitir su conducta, el diputado radical intentó desligarse del episodio responsabilizando “al avance de la tecnología”.
“La tecnología ha avanzado a límites irreconocibles. Tal vez uno sale diciendo cosas que no ha dicho”, aseguró, en una defensa que generó aún más cuestionamientos. Y cerró su intervención con una frase que encendió nuevamente el malestar en el recinto:
“No voy a pedir perdón por algo que no he dicho”.

El episodio volvió a poner sobre la mesa la necesidad de fortalecer el respeto y la perspectiva de género dentro del ámbito legislativo, donde expresiones de este tipo no deberían tener lugar.

Con información de La Política Online.