CHOREO LIBERTARIO: El «Naftagate» salteño

16/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Nafta, política y despido, el escándalo de chorreo que expulsa a un diputado libertario.
En Salta, la combinación de combustible desaparecido, despido con causa y responsabilidades políticas empuja a un legislador al ojo del huracán.

En un verdadero sacudón político y mediático que cruza combustibles, despidos y papeles firmados, el diputado provincial Nicolás Arce, integrante de La Libertad Avanza en Salta, fue despedido con justa causa de la empresa Refinor tras ser acusado formalmente por la desaparición de 76.000 litros de combustible, un faltante que la propia firma consideró “grave e incompatible con la continuidad laboral” en su acta de desvinculación.

La historia no es un mero trámite administrativo: la empresa petrolera, reconocida en el norte argentino por su papel en el abastecimiento de nafta y gasoil, llevó adelante una revisión técnica del faltante y determinó que Arce era el único operario registrado con acceso a los tanques y equipos en el momento en que se detectó la pérdida. Esa circunstancia, sumada a tres suspensiones disciplinarias anteriores en su legajo, fue usada por la compañía para justificar un despido fulminante bajo la figura de justa causa.

Del tanque al tribunal

Lejos de aceptar la decisión como definitiva, Arce reconoció que su relación laboral con Refinor terminó, pero sostiene que el despido fue injusto y adelantó que iniciará un reclamo judicial para exigir una indemnización por la ruptura del vínculo laboral. La disputa ahora se juega en los tribunales, donde el diputado intentará revertir la decisión que lo dejó sin trabajo y salpicado por un episodio con fuerte carga pública y política.

La figura de Arce ya venía moviendo el avispero. Según medios locales, el legislador enfrenta además una ejecución prendaria por una deuda que supera los 14 millones de pesos iniciada por el Círculo de Inversores S.A.U., que reclama el pago de un auto adquirido mediante sistema de ahorro previo. La Justicia de Tartagal incluso dictó inhibición general de bienes en su contra por ese expediente.

Una caída con resonancia política

Lo que podría haber quedado como un incidente laboral, tomó dimensiones completamente distintas debido al rol público del protagonista. Arce no sólo fue despedido por la acusación de faltar 76.000 litros de nafta —un volumen que excede largamente los consumos corrientes de operación interna, según abogados laboralistas consultados— sino que además enfrenta la presión de su propio espacio político.

La diputada Emilia Orozco, quien lo había impulsado políticamente dentro de La Libertad Avanza y lo colocó entre sus candidatos predilectos en la región, se desmarcó públicamente del dirigente tras el escándalo y no emitió declaraciones oficiales sobre el episodio, generando aún más ruido interno en el espacio libertario.

La ausencia de respaldo no pasó desapercibida en los círculos políticos salteños: sectores de la oposición interpretan ese silencio como un intento de Orozco de “salvar lo que queda de su propia imagen”, mientras que figuras de la coalición gobernante prefieren no comentar en público ante lo que consideran un caso “atípico” que involucra responsabilidades laborales y una figura electa.

Entre combustibles y contradicciones

El caso explota en un contexto en el que el mercado de combustibles en Argentina viene protagonizando tensiones y cambios normativos: desde la liberalización de importaciones de Gas Natural Licuado para asegurar abastecimiento hasta iniciativas legislativas para regular precios y transparencia en las estaciones de servicio.

Todo esto ocurre cuando la discusión pública sobre combustibles no se limita a pérdidas operativas —como el episodio que involucra a Arce— sino que también atraviesa debates sobre abastecimiento, importaciones y transparencia en un país donde el precio del litro de nafta y la estabilidad del suministro son temas sensibles para millones de conductores y trabajadores.

Por ahora, la controversia judicial apenas comienza. Lo que ya es público es que un diputado provincial fue despedido bajo acusaciones graves, enfrenta un reclamo legal por su indemnización, su sector político optó por el silencio y, en el medio, quedan 76.000 litros de combustible sin explicación clara más allá de la acusación empresarial.

Ese volumen, en un país con debates intensos sobre la energía y su regulación, terminó por convertirse en el epicentro de la tormenta política y mediática que atraviesa a uno de los referentes libertarios del norte argentino.