CHUBUT ARDE OTRA VEZ: El fuego se reactivó y la Patagonia vuelve a estar al borde del desastre

20/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Incendios en la Patagonia. Web.
Lo que parecía un atisbo de control de los incendios forestales en la provincia de Chubut se derrumbó ante el golpe implacable de las condiciones climáticas: vientos fuertes, altas temperaturas y sequía histórica reavivaron focos de fuego que ya estaban controlados, desatando nuevamente una emergencia ambiental que pone en jaque miles de hectáreas, ecosistemas valiosos y la tranquilidad de comunidades enteras.

Tras semanas de lucha en la cordillera chubutense, los bomberos y brigadistas que habían logrado contener las principales llamas enfrentan ahora la reactivación del fuego en zonas como Epuyén, Bahía Las Percas, Puerto Patriada y El Pedregoso, donde las brasas y columnas de humo volvieron a erigirse como una amenaza constante.

El recrudecimiento no llegó por casualidad: condiciones meteorológicas adversas —con ráfagas de viento que alimentan las brasas y elevan las temperaturas— han facilitado que puntos que se daban por controlados vuelvan a encenderse, obligando a reforzar las líneas de combate y la presencia de medios aéreos y terrestres en un mapa de fuego que no da tregua.

La escena en la Patagonia no es menor: el paisaje, ya marcado por hectáreas consumidas en incendios recientes, hoy vuelve a ver columnas de humo elevándose sobre bosques y matorrales, recordando que la región está viviendo una de las temporadas más agresivas de fuego de los últimos años.

Mientras los equipos de emergencia se despliegan y las alertas vuelven a encenderse en toda la zona andina, las consecuencias ambientales y socioeconómicas se acumulan: desde el daño irreparable a la vegetación nativa hasta el riesgo latente para poblaciones rurales, infraestructura y turismo en la Patagonia profunda.

Este último rebrote se suma a una temporada que ya dejó miles de hectáreas arrasadas, comunidades en estado de alerta y preocupaciones crecientes sobre cómo el cambio climático y la falta de respuestas estructurales contribuyen a que cada verano el fuego vuelva a tomar fuerza en los paisajes australes.