CHUBUT ARDE OTRA VEZ: El fuego se reactiva, devora miles de hectáreas y 500 bomberos están al límite

26/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Incendios en la Patagonia Argentina. Imagen: Web.
La provincia de Chubut vive una nueva escalada del desastre ígneo, tras semanas de lucha, al menos tres focos de incendios forestales se reactivaron este domingo impulsados por vientos fuertes y temperaturas extremas, obligando a reforzar un operativo que ya lleva más de un mes y medio sin tregua.

Las llamas avanzan con ferocidad en puntos críticos como el Parque Nacional Los Alerces, Villa Lago Rivadavia y Cholila, en un escenario que para especialistas es “sumamente complicado” por la erraticidad del fuego y los constantes cambios de viento que superan los 50 km/h, lo que impide anticipar sus movimientos y dificulta las estrategias de contención.

La tragedia ambiental no perdona: más de 35.000 hectáreas de bosques nativos, matorrales y plantaciones ya fueron consumidas por las llamas, dejando un paisaje carbonizado y una emergencia que no encuentra alivio.

Ante la magnitud del desastre, unos 500 brigadistas, bomberos voluntarios y equipos especializados trabajan en múltiples frentes para contener el avance del fuego, apoyados por helicópteros hidrantes y vuelos de reconocimiento que monitorean la evolución de los focos desde el aire.

La crisis ha llevado incluso a la intervención histórica del Parque Nacional Los Alerces, una medida excepcional dispuesta por la Administración de Parques Nacionales para intentar coordinar mejor un combate que ya supera toda previsión.

Pese al enorme esfuerzo humano y logístico, las condiciones climáticas adversas siguen siendo un enemigo implacable, y las autoridades admiten que el riesgo de que las llamas se acerquen a zonas urbanas como Esquel aún persiste. Al menos 20 familias permanecen bajo vigilancia por la proximidad de los focos activos.

Lo que debía ser un verano de paisajes patagónicos resulta, otra vez, un largo infierno que expone no solo la furia del fuego, sino también las limitaciones de respuestas ante emergencias ambientales cada vez más severas y recurrentes.