18/12/2025.- Salta al Instante.- Imagen: Ilustrativa.
El Ministerio Público Fiscal confirmó que Javier Nicolás Saavedra, condenado por el femicidio de Jimena Salas, murió como consecuencia de un suicidio ocurrido en la Alcaidía General de la ciudad de Salta. La causa de la muerte fue determinada mediante informes científicos concluyentes, que incluyeron autopsia, estudios de anatomía patológica, pericias criminalísticas, médicas y toxicológicas.
El fiscal penal 1 de la Unidad de Graves Atentados contra las Personas, Santiago López Soto, informó que Saavedra falleció a raíz de un shock hipovolémico provocado por una lesión vascular grave autoinfligida en el pliegue del codo izquierdo, realizada con una hoja metálica, elemento que fue secuestrado durante la investigación.
El hecho ocurrió el 15 de septiembre, en horas de la tarde, cuando Saavedra fue encontrado gravemente herido en el baño del pabellón D1 de la Alcaidía, mientras los internos se encontraban en horario de recreación. Fue otro detenido quien advirtió la situación y dio aviso inmediato al personal penitenciario.
Saavedra fue trasladado de urgencia al sector de Sanidad del establecimiento y posteriormente al hospital Señor del Milagro, donde ingresó sin signos vitales.
Investigación integral y pericias coincidentes
La investigación incluyó la toma de declaraciones a internos y personal penitenciario, el análisis de cámaras de seguridad y la realización de diversas pericias técnicas. La autopsia fue practicada por médicos del Cuerpo de Investigaciones Fiscales (CIF), con la participación de un perito de parte designado por la familia, y confirmó que la lesión era compatible con una acción autoinfligida.
Los estudios toxicológicos descartaron la presencia de alcohol o drogas en el organismo.
En el expediente también se incorporaron antecedentes que daban cuenta de un estado de inestabilidad emocional del interno. Una semana antes de su muerte, Saavedra había protagonizado un episodio de ingesta excesiva de pastillas, que le provocó un cuadro de desorientación y somnolencia, motivo por el cual fue asistido en el sector de Sanidad.
En declaraciones posteriores, el propio Saavedra manifestó encontrarse deprimido y relató que había ingerido una bebida que contenía pastillas, suministrada por otro interno. Asimismo, compañeros de pabellón indicaron que, semanas antes del hecho, había comenzado a regalar algunas de sus pertenencias, conducta que suele considerarse un indicador de riesgo.
Sin indicios de intervención de terceros
Tras el análisis de todos los elementos reunidos, el fiscal López Soto concluyó que no existen indicios objetivos de intervención dolosa o culposa de terceros. No se detectaron signos de lucha, la lesión es compatible con el elemento secuestrado y el accionar del personal penitenciario fue considerado inmediato y adecuado, sin omisiones relevantes.
En función de ello, se resolvió el archivo de las actuaciones, conforme al artículo 244 del Código Procesal Penal, al quedar acreditado que la muerte de Saavedra fue producto de un suicidio.
El cierre de la causa judicial no borra el dolor ni las consecuencias de un crimen que marcó profundamente a la sociedad salteña. La confirmación del suicidio pone fin a una instancia procesal, pero vuelve a interpelar sobre la necesidad de políticas integrales de salud mental y de prevención de la violencia, para que hechos como el femicidio de Jimena Salas no vuelvan a repetirse.
Con información del Ministerio Público de Salta.







