24/02/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Estado de una de las tantas rutas nacionales abandonadas por el Estado Nacional. Imagen: Web.
El grito desesperado de los caminos rotos ya no es metáfora: es literal. El director de Vialidad Provincial, Gonzalo Macedo, no escondió nada y lanzó un duro diagnóstico que desnuda la gestión nacional: las rutas nacionales que cruzan Salta están en un estado crítico, llenas de pozos y sin mantenimiento real, y responsabilizó directamente al gobierno de Javier Milei por la falta de recursos que derivó en el abandono de una infraestructura vital para el norte argentino.
El titular de Vialidad no usó eufemismos durante su entrevista en FM Profesional, afirmó que los más de 1.800 kilómetros de rutas nacionales que surcan la provincia —arterias fundamentales para el transporte de pasajeros y mercancías— exhiben un “deterioro y falta de mantenimiento importante” que pone en riesgo la seguridad vial y la conectividad regional.
El nacionalismo libertario deja huellas de asfalto roto
La denuncia de Macedo no es aislada ni caprichosa: se enmarca en un escenario más amplio donde el gobierno de Milei ha recortado presupuestos, desfinanciado el mantenimiento vial y modificado las prioridades de inversión pública, dejando sectores clave del Estado sin herramientas para cumplir con sus funciones esenciales. De hecho, informes previos muestran que las rutas nacionales en distintas provincias están al borde del colapso por falta de obras y mantenimiento, un problema que ahora Salta sufre de lleno.
Las rutas deterioradas no solo son una molestia: se traducen en accidentes, demoras interminables, aumento de costos de transporte y aislamiento de comunidades, una realidad que se agrava sin respuestas claras del Ejecutivo nacional. Mientras tanto, desde la Provincia se insiste en reclamar a la Casa Rosada más recursos y mayor compromiso para obras y mantenimiento, una petición que choca con la política fiscal restrictiva impulsada desde Buenos Aires.
Vecinos y transportistas enojados, Gobierno nacional en silencio
La queja formal de Vialidad Provincial encontró eco inmediato en la sociedad: transportistas de cargas, colectivos interurbanos y automovilistas salteños ya se quejan de que los baches se multiplican y las rutas parecen pistas de obstáculos, con guardarraíles oxidados y señalización deficiente. La economía regional, que depende en gran parte del tránsito terrestre para exportar productos y conectar pueblos, ve cómo se profundiza una herida vial que podría evitarse con inversión y planificación.
Mientras tanto, desde el Gobierno nacional no hubo una respuesta pública contundente que revierta el diagnóstico ni un anuncio específico de recursos adicionales para Salta. La provincia quedó atrapada en medio de un debate político mayor: ¿prioriza la gestión libertaria las necesidades reales de la población o las reduce a slogans y promesas de eficiencia sin respaldo financiero?
“Vota libertarios y tendrás pozos” parece haberse convertido en un lema sombrío que los salteños repiten frente al espejo de rutas destruidas, baches que obstaculizan la vida cotidiana y la sensación de que la gestión nacional mira para otro lado cuando se trata de garantizar las condiciones básicas de infraestructura.







