05/05/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Complejo Nuclear Atucha, ubicado en la localidad de Lima, dentro del partido de Zárate, en la provincia de Buenos Aires. Imagen: Ilustrativa. Web.
Mientras el gobierno de Javier Milei impulsa la apertura al capital privado en Nucleoeléctrica Argentina S.A., una bomba estalló puertas adentro de la compañía: consumos millonarios con tarjetas corporativas en el exterior, gastos de lujo y uso de fondos públicos que ahora quedaron bajo la lupa.
El escándalo salió a la luz tras un informe presentado en el Congreso por Manuel Adorni, donde se detallan movimientos realizados entre marzo de 2025 y febrero de 2026. El dato que encendió la polémica: más de 443 millones de pesos gastados —unos 313 mil dólares— en operaciones vinculadas a viajes, consumos y retiros en distintos países.
Hoteles de lujo, discotecas y free shop
La información muestra un recorrido internacional que incluye destinos como Singapur, Suiza, Austria, España y Estados Unidos. En ese circuito, aparecen gastos en hoteles cinco estrellas como Ritz-Carlton, St. Regis, InterContinental y otros establecimientos de alto nivel.
Pero eso no es todo. Según los registros, también hubo consumos en discotecas de Madrid, compras en free shops, servicios de playa en Valencia y hasta gastos en peluquerías. Todo, bajo el paraguas de tarjetas corporativas financiadas con fondos públicos.
En total, se identificaron unas 103 tarjetas utilizadas por directivos y personal técnico de la empresa. El volumen y la naturaleza de los consumos generaron cuestionamientos internos y externos, en un contexto donde la compañía atraviesa un proceso de reconfiguración.
Respuesta oficial y corte de tarjetas
Tras la difusión del caso, el actual titular de la empresa, Juan Martín Campos, informó la baja del sistema de tarjetas corporativas, vigente desde 2020. Según explicó, estas herramientas se utilizaban para cubrir gastos vinculados a viajes laborales y representación institucional.
Desde la empresa también señalaron que los consumos estaban sujetos a rendición obligatoria y que cualquier gasto considerado injustificado debía ser reintegrado. Sin embargo, no se detalló si hubo devoluciones concretas ni sanciones.
Por su parte, el ex titular de la compañía, Demian Reidel, rechazó las acusaciones y aseguró que no realizó gastos personales. Afirmó que los datos difundidos mezclan consumos de distintas tarjetas y pidió que se investigue “hasta el último peso”.
Privatización, inspecciones y tensión
El escándalo se da en paralelo al proceso de apertura de la empresa a socios privados, impulsado por el Gobierno. En ese contexto, una delegación de organismos de Estados Unidos realiza inspecciones en instalaciones nucleares del país, incluyendo centros en Constituyentes, Ezeiza y Bariloche.
Las visitas incluyen la supervisión de reactores e instalaciones de almacenamiento, en el marco de acuerdos de seguridad internacional. Sin embargo, el proceso también generó advertencias desde sectores políticos y técnicos sobre el control de información estratégica.
La diputada Adriana Serquis planteó cuestionamientos sobre la apertura de estos espacios y el impacto en el desarrollo tecnológico nacional.
Un escándalo en expansión
Con millones en juego, consumos cuestionados y un proceso de privatización en marcha, la situación en Nucleoeléctrica quedó en el centro del debate.
Mientras avanzan las revisiones internas y las explicaciones oficiales, el caso suma tensión en un área considerada estratégica, donde cada decisión tiene impacto político, económico y tecnológico.






