25/11/2024.- El Destape.- Fernando Cibeira.- Foto portada: Miguel Ángel Pichetto, sacado en la sesión de Diputados por la Ley Ómnibus. Imagen: Juano Tesone.
De nuevo, la oposición buscará sesionar este martes para derogar el decreto 846 que modificó las condiciones para canjear deuda. Los gobernadores de la oposición dialoguista, enojados porque el Gobierno no quiere ceder con el Presupuesto, serán claves para conseguir quórum Las conversaciones que mantienen con Francos y Caputo decidirán el resultado.
Los gobernadores dialoguistas siguen navegando en incertidumbre. «La posición del Poder Ejecutivo es aprobar el presupuesto en los términos que fue planteado, sobre todo en cuanto al equilibrio fiscal», advirtió el jefe de Gabinete, Guillermo Francos, respecto al pedido de reunión de los mandatarios provinciales que quieren conversar con él y el ministro de Economía, Luis Caputo. En caso de que el Gobierno insista en su idea de no atender sus reclamos y gestionar con un presupuesto prorrogado por segunda vez, los gobernadores amenazan con acompañar el pedido de sesión de la oposición no dialoguista para el martes con el objetivo de rechazar el decreto 846 que habilita a Economía a hacer un canje de deuda sin pasar por el Congreso. «Veremos qué sucede porque los gobernadores, por una razón u otra, siempre terminan haciendo lo que el Gobierno quiere», se atajaba uno de los diputados convocantes a la sesión.
Ese es uno de los reclamos puntuales de los gobernadores, que se supone sin impacto fiscal para el Ejecutivo. Le piden que coloque en la masa de recursos coparticipables impuestos con asignaciones específicas -como el que se cobra en combustibles para obra pública- que el Gobierno dejó de utilizar para ese fin. Pero ni eso parece dispuesto a ceder Economía. La estrategia de la Rosada es negociar individualmente con cada gobernador e ir solucionándole problemas. A los de origen peronista, por ejemplo, los favorecieron en la distribución de los ATN. A Llaryora y al radical santafesino Maximiliano Pullaro, Caputo les firmó el pasado miércoles el aval para que ambas provincias reciban fondos del reino de Arabia destinados a avanzar en la obra del acueducto Paraná-Córdoba. En el presupuesto cordobés 2025, Llaryora se otorgó la posibilidad de tomar deuda por hasta 3.700 millones de dólares, algo para lo que también necesita la firma de la Casa Rosada.
Los diputados que se referencian en Llaryora y en Nacho Torres forman parte del bloque Encuentro Federal que preside Miguel Angel Pichetto. Varios de los integrantes de esa bancada -Nicolás Massot, Oscar Agost Carreño, Emilio Monzó- firmaron el pedido de sesión especial para este martes para la derogación del decreto 846 que habilitó a Caputo para hacer canjes de deuda sin respetar las condiciones impuestas por ley. Esto es, que deben mejorarse dos de las tres condiciones del canje -capital, interés o plazo- y la obligatoria aprobación del Congreso. En el primer intento por tratar el tema, los gobernadores lo bajaron porque estaban en medio de las negociaciones por el Presupuesto. Ahora que todo eso se cayó, la duda es si prevalecerá su enojo o seguirán prendiendo la vela a un Ejecutivo nacional que los maltrata, pero que cada tanto les soluciona alguna situación de emergencia.
Será la última semana de ordinarias en Diputados y, si bien es el que más destaca, el pedido sesión especial por la rechazo al DNU 846 no es el único. En total, hay cinco pedidos de sesión especial comprimidos entre martes, miércoles y jueves. El primero, que cuenta con menores chances, es el propiciado por el radical Martín Tetaz para tratar su proyecto de reforma sindical que ni siquiera tuvo dictamen en la comisión de Legislación Laboral que preside. El miércoles, la Coalición Cívica -con adhesión de los bloques de la oposición no dialoguista- convocó a tratar los proyectos de prevención de ludopatía y regulación de juegos de azar y apuestas en línea. Por último, para el jueves está pedido el tratamiento del proyecto de Ficha Limpia y el de juicio en ausencia, que impulsan desde el oficialismo y aliados.
«Una sesión está atada a la otra», analizaba un diputado opositor. Esto quería decir que si el Gobierno tenía alguna derrota, buscaría revancha con sus temas. De lo contrario, podría suceder que todas las sesiones se quedaran sin quórum y el período ordinario de sesiones terminara sin pena ni gloria. La convocatoria a extraordinarias quedaría entonces entre signos de interrogación.







