CONSUMO AGOTADO: La crisis pagada con tarjeta

26/01/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: La economía real se derrumba mientras el Gobierno presume estabilidad. Imagen: Web.
La Argentina no da señales de recuperación real. Lo que algunos voceros oficiales presentan como una economía “estable” choca frontalmente con la cruda realidad de hogares y comercios: el consumo está exhausto, no repunta y se transforma en un termómetro implacable de la crisis estructural. El último informe periodístico revela que el 44% de las compras en supermercados se paga con tarjeta de crédito, un dato que no celebra crédito dinamizador, sino endeudamiento masivo para cubrir necesidades básicas.

Lejos de recuperar poder adquisitivo, millones de familias agotan sus ahorros, se endeudan hasta el cuello y ven cómo la morosidad alcanza niveles históricos, incluso mientras los salarios se mantienen prácticamente congelados y los precios siguen su carrera imparable. Este escenario socava cualquier narrativa oficial sobre “normalización” económica y deja al descubierto que la llamada estabilización no se traduce en mejoras reales para los trabajadores y consumidores.

El sector comercial lo siente en carne propia: caen las ventas en los comercios, aumenta la morosidad y se multiplican las advertencias de empresarios sobre un año complicado por delante. Para muchos negocios, la constante es la contracción de la demanda, el cierre de locales y la falta de combustible para planificar más allá del mes corriente.

La imagen que surge es brutal: una economía que, más allá de las estadísticas macroeconómicas, no logra traducir supuestas mejoras en la vida cotidiana de los argentinos. El consumo de productos básicos no repunta, la deuda de los hogares sube sin freno y la capacidad efectiva de compra está cada vez más limitada.

En este contexto, hablar de “recuperación” no solo suena fuera de lugar, sino que encubre una profunda fractura entre las cifras oficiales y la experiencia económica de la mayoría de la población. El consumo está agotado, y con él se agota también el relato de que la crisis quedó atrás.