22/12/2025.- Salta al Instante.- Foto portada: Consumo al borde del colapso, la “recuperación” se desinfla y las familias aprietan aún más el cinturón.
El consumo que supuestamente venía “mejorando” se volvió a caer en noviembre y cortó una racha de ocho meses en positivo. La llamada recuperación económica no fue tal: ahora el bolsillo ciudadano sigue desinflándose mientras miles de hogares reducen cada vez más sus compras básicas.
Según el último informe de la consultora Scentia, la sumatoria de ventas en todos los canales cerró noviembre con una caída interanual de 0,1% respecto a noviembre de 2024, una marca mínima en números, pero devastadora en contexto: representa un freno abrupto a la recuperación del consumo masivo que había generado expectativas tras el derrumbe histórico del año pasado.
Supermercados y farmacias: ventas en picada
La razón principal del retroceso no es un misterio: supermercados y farmacias, dos pilares del gasto familiar, volvieron a caer con fuerza. En supermercados, las ventas contrajeron un 7,2% interanual, profundizando la caída de un canal que ya venía golpeado, y los mayoristas registraron un derrumbe aún mayor: -7,6% frente a noviembre de 2024.
Lo más alarmante es que estas bajas no son solo estadísticas: reflejan familias que recortan compras esenciales, racionalizan cada peso y priorizan solo lo imprescindible porque el ingreso real no da para más.
Las farmacias tampoco escaparon a la sangría: sus ventas cayeron 6,9% interanual, una señal clara de que la gente está postergando incluso la compra de medicamentos y productos de salud.
El consumo “creció” pero… con trampas
Sí: en el acumulado del año el indicador todavía muestra un crecimiento de alrededor del 2,2%, pero ese número no alcanza para disfrazar el cuadro real de deterioro del gasto familiar tras un desplome histórico en 2024 y una recuperación que se desinfló justo cuando muchos esperaban un alivio efectivo en el bolsillo.
Al mismo tiempo, el e-commerce sigue siendo el único canal que crece sostenidamente, con subas de dos dígitos que contrastan con los números negativos de la venta física tradicional.
Salarios que no repuntan, inflación que no afloja
El fantasma de los ingresos reales hundidos está en el centro de esta debacle. A pesar de una inflación mensual que estuvo alrededor del 2,5% en noviembre, los salarios no logran recomponerse frente al avance de precios, lo que deja a los hogares sin margen para volver a expandir el consumo.
Ese combo —salarios estancados, inflación persistente y caída sostenida del gasto— marca la profunda desconexión entre las promesas de recuperación oficial y la realidad en los mostradores.
¿Qué dice el contexto más amplio?
Aunque algunos indicadores macro muestran leves mejoras —como el crecimiento del PBI en el tercer trimestre del año o cierta estabilidad del dólar y del riesgo país— el consumo, que es el motor de la economía real, continúa sin repuntar de manera significativa en la segunda mitad de 2025, con familias que ajustan cada vez con más fuerza sus prioridades de compra.
En síntesis: el consumo no solo se frenó, volvió a caer, y lo hizo cuando muchos esperaban un repunte tras meses de números positivos. Supermercados, mayoristas y farmacias —canales centrales del gasto familiar— están en rojo, mientras que el crecimiento general del año no alcanza para compensar la caída estructural del poder adquisitivo. Una señal clara de que la tan anunciada recuperación económica todavía no llegó al bolsillo de la gente.







