CONSUMO MINORISTA EN CAÍDA: Las ventas cayeron hasta el 9%

28/04/2026.- Salta al Instante.- Foto portada: Supermercado sin gente. La imagen se repite a lo largo y ancho del país. Imagen: Web.
El consumo volvió a estrellarse contra la realidad. En marzo, las ventas minoristas se desplomaron hasta un 9% y dejaron al descubierto el impacto directo del ajuste sobre el bolsillo: menos plata, menos compras, más caída.

El informe de la consultora Scentia no deja margen para interpretaciones optimistas. El promedio general marcó una baja del 5,1%, pero el golpe fue más duro en sectores clave: los mayoristas se hundieron un 8,8% y las grandes cadenas de supermercados cayeron un 7%. En conjunto, el retroceso fue del 6,1%. La postal es clara: góndolas llenas, changuitos vacíos.

Dentro de los supermercados, el derrumbe fue generalizado. Los productos perecederos encabezaron la caída con un 10,6% interanual, seguidos por bebidas sin alcohol (10,4%), bebidas con alcohol (8,5%), higiene y cosmética (7,5%), desayuno y merienda (6,3%), alimentos básicos (5,3%) e impulsivos (2,6%). No hay refugio: cae lo esencial y también lo prescindible.

Ni siquiera los autoservicios, que suelen captar a quienes abandonan las grandes cadenas en busca de precios más bajos, lograron sostenerse. Apenas un leve repunte del 1% en alimentos contrasta con caídas en el resto de los rubros. Los comercios independientes también sintieron el impacto: vendieron 5,1% menos, mientras que kioscos y negocios tradicionales retrocedieron un 4,5%.

En medio del derrumbe, solo dos sectores muestran signos de vida. El comercio electrónico creció un 34,3%, aunque todavía tiene un peso limitado en el total del consumo, y las farmacias registraron una suba marginal del 0,9%. Dos excepciones que no alcanzan para revertir el cuadro general.

El dato más preocupante es la tendencia: marzo marcó el tercer mes consecutivo de caída interanual. Aunque en comparación con febrero hubo una leve mejora, el primer trimestre cerró con un rojo del 3,1%.

Detrás de los números hay una realidad más profunda: salarios deteriorados, ingresos que no alcanzan y un consumo que se apaga. Mientras el Gobierno insiste en su rumbo económico, el mercado interno sigue dando señales de alarma. Y esta vez, el golpe se siente directo en la mesa de todos los días.